Familia: Identidad, Retos y Esperanza

174 actas del tercer congreso católicos y vida pública es porque llevan mucho tiempo con una comunicación rota o muy deficiente, que unido a otras dificultades y problemas familiares, les ha creado un conflicto que no han sabido gestionar. En muchas ocasiones es tan frágil el estado emocional en el que se encuentran y la angustia que sienten que creen que la única solución es la de separarse o divorciarse. No se dan cuenta de que con esta decisión se agrava el problema y se crea un conflicto mayor. Con la mediación familiar recuperan un tiempo y un espacio neutral donde recapacitar, clarificar su situación y tomar conciencia de que la separación o el divorcio no son la solución al conflicto, sino que sería la consecuencia de no haber sabido tratar demanera positiva sus dificultades. También analizan las ventajas y los inconvenientes que para ellos, los hijos y toda la familia tendría la decisión que quieren tomar para solucionar sus problemas; se dan cuenta de que puede haber otra manera más positiva de resolverlo, y desean intentarlo dándose una segunda oportunidad. Y con voluntad, trabajo, constancia y la ayuda y guía del mediador, la mayoría de las parejas pueden conseguir la reconciliación (M. García Tomé, 2008). Sabemos que cuando las personas nos llegan a mediación con la intención de separarse vienen con una mezcla de sentimientos y emociones tan encontrados, con tanto dolor y rabia, que esto les dificulta tomar una decisión racional, y les impulsa a manifestar conductas y a tomar determinaciones de las que posteriormente se arrepienten. En la mayoría de los casos, encontramos en ellos grandes ambivalencias hacia esa “decisión” de separarse que dice, o dicen, quieren tomar. Si les ayudamos en las primeras fases del proceso de mediación - premediación- a comunicarse de una manera diferente, más constructiva, a hablar de los sentimientos que tienen; a contarse con más confianza lo que les sucede; a saber lo que quiere uno y lo que quiere el otro; a tener en cuenta las necesidades de cada uno de ellos; a evaluar lo que está pasando y contemplar alternativas; a saber pedir perdón y a perdonarse; en definitiva a reflexionar y analizar la situación, y ven con claridad y la mayor objetividad posible, dónde está la causa del problema, encontramos que tienen la voluntad de querer arreglar sus desavenencias.

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