Actas del IV Congreso Internacional de Mística

105 Deléxtasisalajedrezenlamísticaespañola:dosimágenesdeSantaTeresa,conunguiñoaLopedeVega vez los efectos concurrentes del dardo —el éxtasis y la escritura— con sendos pares de endecasílabos rimados (punta / junta || palma / alma). Esa ciencia teresiana que con razón ... el mundo admira, a través de un giro conceptista, deviene en la textualización desenfadada de sus visiones como ejercicio de docencia que Dios mismo sanciona.19 ¿Por qué nos detenemos en esta glosa lopesca a la transfixio cordis teresiana? La desinhibición de Teresa al rememorar su arrobamiento con tanta vividez y atención a sus expresiones psicosomáticas más sensuales estimula la imaginación de sus intérpretes modernos, sobre todo a raíz de la escultura de Bernini, “the most powerful portrayal of sexual-spiritual ecstasy in Western art” (en palabras de Bernard McGinn).20 Sin embargo, Lope no se deja arrebatar en su soneto por el erotismo vertiginoso que rezuma este trance, y que tanto quehacer le diera a los psicoanalistas.21 Aunque pondera esta experiencia como artista y no como teólogo, Lope soslaya lo erótico para centrarse sin ribetes berninianos en la receptividad de Teresa a este don gratuito y el doble efecto que suscita en su vida contemplativa y en el ejercicio de las letras. Pese al fracasado intento, que Lope respaldaba, de promover a Teresa como co-patrona de España,22 desestima en su soneto los prejuicios que pesaban sobre esta mujer recién elevada a los altares al reafianzar la legitimación popular de su magisterio con la doble 19 La celebración lopesca de la ciencia de Teresa como rasgo de su santidad contrasta sugerentemente con la exaltación de la nesciencia que subyace en sus esfuerzos contrarios por mitificar a San Isidro Labrador como rústico indocto de virtudes heroicas ajenas al saber. Véase el estudio fundamental sobre la axiología del Isidro lopesco de Márquez Villanueva (1988: 23 - 141, especialmente los apartados “Isidro frente a San Isidoro” [36-39] y “El saber menospreciado” [88-96]): e.g. el contraste entre ambos Isidros en una sección del poema que concluye con la quintilla “Allí una delgada pluma, / aquí un azadón grossero, / allí en la Iglesia un luzero / y aquí un Labrador que en suma / fue en la cuenta como el zero” y sobre el cual Márquez Villanueva (1988: 37) afirma: “Isidro imitó a Isidoro, insiste el poema, en la santidad pero no en la ciencia, que de nada le servía para destripar terrones y que tan a menudo ensoberbece al hombre. En semejante disyuntiva, Lope estaba por el azadón frente a la pluma y gozaba en proclamar el triunfo del primero bajo la gloria del labrador madrileño.” 20 McGinn (2017: 141). 21 El único detalle en el soneto que pudiera asociarse con una sutil intimación de pulsión erótica es precisamente el de las plumas del ángel que quedan en manos de Teresa en su trance extático, al menos de haberla imaginado Lope arrancándoselas al serafín en una convulsión de placer. Sobre el abordaje sicoanalítico de esta visión vía Bernini como epítome lacaniano de la jouissance femenina, véase a Moretti (2017). 22 Importante análisis de este asunto en Márquez Villanueva (2004: 337-360); véanse también López Estrada (1983) y Manero Sorolla (1999). del éxtasis al ajedrez en la mística española: dos imágenes...

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