111 Deléxtasisalajedrezenlamísticaespañola:dosimágenesdeSantaTeresa,conunguiñoaLopedeVega del contemplativo. Es Dios, para Hadewijch, el que le da el jaque mate a la beguina y no viceversa, como en Santa Teresa.29 El sufismo persa también remacha con imágenes de este juego el abandono del devoto, ya sea como pieza del tablero o como jugador inferior, en manos de su Amado, el ajedrecista invicto. Aunque te convirtieras en el shah, cualquier mendigo te derrotaría pues el rey del tablero de la Certidumbre es el que recibe el jaque mate. Fariduddin ‘Aṭṭār, Dīwān (ghazal 42, v. 455)30 En otra oda de Rumi sobre la práctica extática del sama‘ (el baile giratorio de los derviches), el caballo y la torre del jugador circunvalan al rey por más que se desplace en el tablero de una casilla a otra, igual que un peregrino en torno a la Kaaba:31 La terminología ajedrecística en el persa es de una ambigüedad fecunda que se presta a comunicar la máxima aspiración del devoto sufí: el ‘jaque mate’ espiritual (shāh māt, ‘el rey ha muerto’), un jaque mate inducido, por ejemplo, al embelesarse el alma enamorada con la ‘mejilla’ luminosa de su Amado (en persa rokh, la misma palabra que se usa para la ‘torre’ del ajedrez—roque en español antiguo a través del árabe —y de la cual deriva el inglés rook): 29 En el venerable estudio de Evelyn Underhill de 1911, Mysticism, la escritora anglo-católica proponía con cierto impresionismo que el ajedrez teresiano era una variante del ludus amoris, el juego amatorio de Dios con un alma del místico cuya conciencia oscilaba a medio camino entre la purificación y la iluminación: “The mystics have a vivid metaphor by which to describe that alternation between the onset and the absence of the joyous transcendental consciousness which forms as it were the characteristic intermediate stage between the bitter struggles of pure Purgation, and the peace and radiance of the Illuminative Life. They call it Ludus Amoris, the “Game of Love” which God plays with the desirous soul. It is the ‘game of chess,’ says St. Teresa, ‘in which game Humility is the Queen without whom none can checkmate the Divine King.’ ‘Here,’ says Martensen, ‘God plays a blest game with the soul’” (Underhill 1990: 227). Como debe quedar claro a estas alturas, el Game of Love de Underhill es más afín al ajedrez del amor de Hadewijch que al ajedrez teresiano, en cuanto enfatiza la autora en esta metáfora la iniciativa de Dios y no la del jugador (además de basarse en una cita facticia o perífrasis libre en inglés que no tiene correspondencia exacta con la fuente original). 30 Nafīsī (1957-1958: 17). 31 Ver en Rumi, Dīwān, poema 260, v. 4 en Furūzānfar (1957-1966: 145). del éxtasis al ajedrez en la mística española: dos imágenes...
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