114 actas del iv congreso internacional de literatura mística entretienen azuzando a los mortales. Éstos a su vez (como en la danza macabra) son las piezas de ese juego (los trebejos) destinados después del mate al bolsón de la muerte sin distingos: ¡O!, si conociessen los mortales y mundanos cómo este mundo es juego de axedrez, en que los demonios passan su tiempo y ellos son los trebejos mudados por la mano del demonio, de casa en casa, los unos contra los otros, en diversos estados, hasta que en el bolsón de la muerte los hagan todos yguales y vean cómo lo passado era juego y para ellos muy perdidoso. Francisco de Osuna, Segundo abecedario espiritual (Morcillo Pérez 2004: 37) Incluso en el ámbito inmediato de la vida religiosa femenina en España, entre las santas vivas de la generación antecedente a la de Teresa estudiadas por Sanmartín Bastida (2012; 2023),36 topamos con otra amante de este juego, Sor María de Santo Domingo, la beata de Pedrahíta (nacida ca. 1486), de la cual nos dice su defensor Antonio Peña durante su juicio (Sastre Varas 1991: 369): “Et nichilominus licet opus non sit, ponit etc.: que la dicha soror María, quando algunas vezes bayla y juega al exedrez y haze otras cosas de recreaçión de su spíritu, piensa en cosas diuinas y santas, lo qual se demuestra, porque se suele arrebatar algunas vezes, y, estando ansy arrebatada dize cosas muy santas y diuinales, y prouocativas a grand deuoçión, dando a entender maravillosamente la linpieza de sus pensamientos, que pensaua en el tiempo que más pareçia estar occupada en las tales recreaçiones y juegos, y que menos se pudiera pensar que ella pensaua cosas tan altas y tan santas.”37 36 Además de los textos citados, véanse la creciente bibliografía propiciada en el marco de los proyectos de investigación que sustentan el Catálogo de santas vivas (1400-1550): Hacia un corpus completo de un modelo hagiográfico femenino, proyectos también dirigidos por Rebeca Sanmartín Bastida (https://visionarias.es/publicaciones/), y estudios afines como los de Graña Cid (2018, 2019) o Acosta-García (2021) sobre la abadesa franciscana Juana de la Cruz. 37 Véase la transcripción del proceso en Sastre Varas (1990; 1991); sobre este pasaje, véase también Sanmartín Bastida (2012: 333). Según Joseph Pérez (2007: 231), a sor María de Santo Domingo “…... le encanta jugar al ajedrez y a las damas; el movimiento de las piezas, según ella, se asemeja al itinerario del hombre hacia Dios gracias a la penitencia.” No precisa sin embargo de dónde saca ese dato, que no hemos podido localizar hasta ahora.
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