117 Deléxtasisalajedrezenlamísticaespañola:dosimágenesdeSantaTeresa,conunguiñoaLopedeVega improvisatoria, facilona, superficial, o amorfa.41 La misma Teresa que encarece la necesidad de confesores letrados para orientarse en la vida espiritual acomete en sus escritos el esbozo de su propio discours de la méthode para encaminar a sus monjas con santa testarudez e inteligencia práctica (un ímpetu afín al de San Ignacio con sus Ejercicios espirituales). Y es esa misma deliberación la que la lleva a explorar las metáforas del ajedrez como vehículos literarios de una pedagogía espiritual precisa y acendrada. iii Esta aplicación de su “ingenio” a la escritura mística con fines pedagógicos ofrece, al mismo tiempo, una base para matizar algunos sesgos interpretativos entre los scholars de literatura que se suelen interesar por estas tradiciones religiosas. Los estudios literarios de mística suelen privilegiar, por ejemplo, lo apofático y lo inefable en la interpretación textual. Se gravita allí hacia la angustia de lo indecible, lo delirante y vertiginoso, la sucesión calidoscópica de imágenes inestables y demás expresiones de esa frustración lingüística que San Juan de la Cruz moteja como dislates. La derrota del lector ante una poética de lo inenarrable se privilegia como clave de su estética, quintaesencia de una pedagogía espiritual abocada inevitablemente a lo hermético y esotérico. El crítico hace suya la pregunta de Thoreau42 —Do you presume to fable of the ineffable?— y la vuelve fundamento exegético de todo análisis pormenorizado. Se postula, sobre todo, un lazo de continuidad entre la premisa teológica de estas paradojas y su correlato poético. La apofasis como principio metafísico (el camino zigzagueante hacia Dios —un Dios sin atributos— a través de la negación; la via negativa de los escolásticos que precisan con rigor la trascendencia absoluta de Dios) da paso a la escritura apofática como estrategia literaria de cara a la experiencia inefable: esos mystical languages of unsaying estudiados por Michael Sells (1994), eximio arabista y comparatista, con tino, finura y agudeza. La insuficiencia del lenguaje se torna, en resumen, el centro de gravedad de toda una hermenéutica. 41 Le agradezco esta intuición a mi venerable mentor en los estudios hebreos, el profesor Bernard Septimus, quien así reaccionara en una caminata cuando discurríamos sobre este capítulo del Camino teresiano. 42 Sayne (1985), in Thoreau’s 1839 A Week on the Concord and Merrimack Rivers. del éxtasis al ajedrez en la mística española: dos imágenes...
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