134 actas del iv congreso internacional de literatura mística real equiparada, en su buen gobierno y mecenazgo poético, a Jerusalén y al Monte Helicón. El esquema de esta genial fusión mítica sería el siguiente: Reina de Saba-----------------Jerusalén----------------------Salomón Palas Atenea--------------Monte Helicón--------------Apolo y las Musas Dante---------------------------Verona--------------Cangrande I della Scala El hecho de “subir” a comprobar la magnitud del prodigio, subraya el carácter ascensional, vale decir, anagógico, con el que Dante pretende coronar la cima de su proceso hermenéutico. Recordemos, aunque sea brevemente, que ya en los versos de la Commedia aparecen este tipo de indicaciones referentes a que el lector no se deje hipnotizar por la apariencia extraña de los versos, sino que antes bien desvele su sentido escondido. Quizá el fragmento más significativo al respecto sea este de Inferno IX (61-63) en que el poeta advierte: O voi ch´ avete li ´ntelleti sani mirate la dottrina che s´asconde sotto ´l velame de li versi strani. Pero no son menos explícitos estos otros de Purgatorio VIII (19-21): Aguzza qui, lettor, ben li occhi al vero, ché´ l velo è ora ben tanto sottile, certo che ´l traspasar dentro è leggero. En ambos casos el Poeta nos habla del “velo” que hay que traspasar aguzando la mirada, con “inteligencia sana” para ver más allá, trascender la mera literalidad para llegar a la nuez fecunda de su doctrina escondida en “versos extraños”. Este escrito, como toda epístola nuncupatoria medieval y renacentista, tiene un doble interlocutor, el explícito a quien va dedicada y el receptor universal que subyace en la amplitud ecuménica de la propuesta. El propósito de esta será fundamentar la interpretación que Dante desea para sus “versos extraños”, ayudar a los lectores con “inteligencia sana”, vale decir, abierta a la trascendencia, no prejuiciada y delimitada por ninguna ideología, a afinar bien la
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