136 actas del iv congreso internacional de literatura mística Compendiosum breviarium theologicae. Ejemplo conspicuo de este tratado, que se hizo muy popular, es el dístico con el que, efectivamente, resume las cuatro formas de exégesis bíblica: Littera gesta docet, quid credas allegoria. Moralis quid agas, quid speres anagogia. Es decir, propone la recepción e interpretación de la Sagrada Escritura según un sistema de múltiples capas de sentido. Al adoptar las universidades y los predicadores esta técnica exegética, se propició un acercamiento al conocimiento de la Biblia en una forma más accesible también para su audiencia laica. Pues bien, el propio Dante, solo unas décadas después, propone en su epístola un análogo método de acceso a sus tercetos encadenados, asimilando por tanto sus versos (obsérvese bien ello) al ámbito sagrado de la palabra revelada por la divinidad, las Musas, la Sabiduría. Para mayor claridad de nuestras palabras, es necesario decir que el sentido de esta obra no es simple, más bien se puede decir que es “polysemos”, es decir, de muchos sentidos. El primer sentido, pues, se obtiene de la letra, el otro, en cambio, se obtiene por los significados de la letra. El primero se llama “literal”, en cambio el segundo, “alegórico”, “moral” o “anagógico”. 21. Este modo de tratar los sentidos, para que se entienda mejor, se muestra, p.e., en los siguientes versículos: “Al salir Israel de Egipto, la casa de Jacob de un pueblo bárbaro, Judea vino a ser su santuario, Israel su posesión.” (Salmo 114, 1-3). Si, en efecto, nos atenemos a la sola letra, se nos significa la salida de los hijos de Israel de Egipto en tiempos de Moisés; si a la alegoría, se nos significa nuestra redención realizada por Cristo; si al sentido moral, se nos significa la conversión del alma del luto y miseria del pecado al estado de gracia; si al anagógico, se nos significa la salida del alma santa de la esclavitud de esta corrupción a la libertad de la gloria eterna. 22. Y aunque a estos sentidos ocultos se les asignen distintos nombres, pueden todos ser llamados, en general, “alegóricos”, puesto que son diferentes del sentido literal o histórico. Pues la alegoría viene de “alleon” en griego, cosa que en latín se dice “otro”, o “distinto”. Con un ejemplo extraído del salmo 114, que alude a la libertad del pueblo hebreo de su esclavitud en tierras de Egipto, Dante nos hace ver cómo, ateniéndonos a la letra de este, el significado de estos versos remite a la salida de los hijos de Israel acaudillaos por Moisés, tal y como se narra en el Éxodo.
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