144 actas del iv congreso internacional de literatura mística Tras abordar qué entendemos por experiencia mística, a la luz de su descripción fenomenológica realizada por Juan Martín Velasco, ofreceremos un acercamiento a los principales elementos de la mística eckhartiana: la insuficiencia del lenguaje; la presencia divina originante, que sale al encuentro del ser humano aquí y ahora, en lo más puro, el fondo del alma, y en el “ahora presente de la eternidad”; las condiciones para acoger esa presencia: el desprendimiento y el despojo de toda imagen; y, la metáfora eckhartiana del nacimiento de Dios como expresión del encuentro, de la experiencia unitiva, cuyo fruto es la felicidad plena, la bienaventuranza eterna, que irrumpe ya aquí. el maestro eckhart, ¿un místico? Gracias a la publicación de sus sermones y tratados alemanes, a cargo de Franz Pfeiffer, en 1857, fue redescubierto y estudiado el Maestro Eckhart (ca. 1260-1328), de la Orden de Predicadores, “maestro” o catedrático de la prestigiosa Universidad de París. Además del latín, empleaba el alto alemán medio para predicar y escribir, la lengua del pueblo, para que todos, laicos, beguinas, frailes y monjas, pudieran llegar a entender sus agudas reflexiones acerca de la relación del ser humano con Dios. Este dominico alemán ha sido tenido por uno de los mayores representantes de la mística occidental. Sin embargo, Kurt Flasch (1988), catedrático de filosofía medieval de la Universidad de Bochum, abrió un debate sobre la cuestión proponiendo “rescatar a Eckhart de la corriente mística”. A su juicio, esta impedía un correcto acercamiento a la complejidad del pensamiento filosófico eckhartiano, pues le aislaba de otros pensadores escolásticos. Propuso enmarcar a Eckhart dentro de la “escuela dominicana alemana”, formada por Alberto Magno y Teodorico de Freiberg, entre otros. Varios especialistas han seguido a Flasch en su toma de distancia respecto a la dimensión mística de Eckhart, como el italiano Loris Sturlese (2007) o su discípula Elisa Rubino (2008). Esta última defiende, además, que la presencia de Pseudo-Dionisio en la obra de Eckhart no es tan amplia como se había considerado hasta entonces, lo cual apoyaría la tesis de que Eckhart no ha de entenderse desde una perspectiva mística. Según ella, lo que Eckhart pretendía era “hacer comprender filosóficamente el verdadero sentido de la relación entre Dios y el hombre”. Sin embargo, Rubino ofrece una noción bastante pobre de mística y la reduce a sus fenómenos extraordinarios: “visiones, audiciones o experiencias
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