146 actas del iv congreso internacional de literatura mística aunque esta podría traslucirse en sus palabras1. Además, Eckhart no se consideraba a sí mismo como un místico, pues esta designación sólo se empieza a utilizar más adelante, a partir del siglo XVII. Así, aunque utilice en su obra latina el término “místico” como adjetivo en siete ocasiones2, alude fundamentalmente al sentido profundo, espiritual o alegórico de la Escritura, como lo hacían los Padres de la Iglesia desde Orígenes (s. III). También emplea el adjetivo ‘místico’ para referirse al sentido simbólico de los ritos cristianos, al igual que San Atanasio, designando la eucaristía como “mystico sacramento”3. Menciona además el “soplo místico” del Espíritu Santo (“mystico spiramine”), por el cual el Verbo se hizo carne4. Por último, cita la obra de Dionisio Areopagita: “De mystica theologiae”5. Cabe recordar que será más tarde, a partir de finales del siglo XIV, cuando se vaya sistematizando la “teología mística” a partir de esta obra. Tal teología designará el proceso de elevación hacia la unión inmediata con Dios, con diversos pasos y etapas y algunos autores representativos serán Jean Gerson (1363-1429) y Dionisio Cartujano (1402-1461). Pero tal consideración es ajena al Maestro Eckhart. Sin embargo, la mayoría de sus escritos están orientados hacia la unión o, mejor dicho, hacia la unidad con Dios; e invitan a llegar a ser “un único uno” (ein einig ein) con el Señor (Sermón 2; Eckhart 2011: 64); “uno con uno, uno de uno, uno en uno y, en uno, uno eternamente” (Sermón del hombre noble; Eckhart 2011: 165). Por todo lo dicho, para poder responder a la pregunta acerca de encuadrar o no a Eckhart como místico, nos detendremos, en un primero momento, a anotar en qué consiste el fenómeno místico, asumiendo la perspectiva de la fenomenología de la religión, descrita 1 Por ejemplo, en el Sermón alemán 68, parece decir que él sabe por experiencia de lo que está hablando. “Si hubiera una persona que estuviera en una casa con hermosas pinturas y otro que nunca hubiera entrado en la casa, el segundo podría hablar de ellas [de oídas]; pero aquél que ha estado en el interior de la casa, ése lo sabe. Por ello, de esto estoy seguro ‒tanto como de que estoy vivo y de que Dios vive‒: para que el alma conozca a Dios ha de conocerle por encima del espacio y del tiempo”. (Bara y De Cos 2017: 72). En adelante, si no existe traducción castellana publicada, indicaremos la obra eckhartiana según su edición crítica, con la abreviatura de la obra y las abreviaturas LW (Lateinischen Werke) y DW (Deutschen Werke), el volumen y página. 2 Cf. Eckhart, Par. Gen. n. 1 (LW I: 449): mysticae significationis; y Par. Gen. n. 2 (LW I: 452): mystice exponant; In Exod. n. 222 (LW II, 185): mystice. 3 Eckhart, Sermo 5,2 n. 48 (LW IV: 46). 4 Eckhart, In Ioh. n. 349 (LW III: 297). 5 Cf. Eckhart, In Exod. n. 237 (LW II: 196) “quod ait Dionysius c. 1 De mystica theologia […]. Iohannes Sarracenus in Prologo Mysticae theologiae dicit…”.
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