Actas del IV Congreso Internacional de Mística

13 mensajedelpresidentedelapontificiauniversidadcatolicadepuertorico Concluyo con las palabras del papa Francisco en su carta apostólica Todo pertenece al amor donde expresó, siguiendo a San Francisco de Sales, que […] la vida cristiana nunca está exenta de éxtasis y, sin embargo, el éxtasis no es auténtico sin la vida. En efecto, la vida sin éxtasis corre el riesgo de reducirse a una obediencia opaca, a un Evangelio que ha olvidado su alegría. Por otra parte, el éxtasis sin la vida se expone fácilmente a la ilusión y al engaño del Maligno. Las grandes polaridades de la vida cristiana no se pueden resolver la una en la otra. En todo caso, una mantiene a la otra en su autenticidad. De ese modo, la verdad no es tal sin justicia; la satisfacción, sin responsabilidad; la espontaneidad, sin ley; y viceversa. Por otra parte, en cuanto al origen profundo de este éxtasis, él lo vincula sabiamente al amor manifestado por el Hijo encarnado. Si, por un lado, es verdad que “el amor es el primer acto y el principio de nuestra vida devota o espiritual por el cual vivimos, sentimos y nos movemos” y, por otro lado, que “nuestra vida espiritual consiste toda en nuestros movimientos afectivos”, está claro que “un corazón que no tiene afecto, no tiene amor”, como también, que “un corazón que tiene amor, no puede estar sin movimiento afectivo”. Pero el origen de este amor que atrae el corazón es la vida de Jesucristo: “Nada urge y aprieta tanto al corazón del hombre como el amor”, y el culmen de dicha urgencia es que “Jesucristo murió por nosotros, nos ha dado la vida con su muerte. Nosotros solo vivimos porque Él murió; murió por nosotros, para nosotros y en nosotros”. (Francisco, párrs. 60-61 [numeración propia]) Agradezco, finalmente, a la Dra. Caridad Álvarez, alma de estos congresos, y a su excelente grupo de trabajo, por mantener vivo en nuestra Universidad el interés y el compromiso con este encuentro de hermanos y hermanas que se reúnen, nos reunimos aquí, y a distancia, para hablar del Dios cercano, del Dios tierno, del Dios misericordioso que se comunica con sus hijos y con sus hijas. Bendito sea Dios. ¡Muchas gracias! mensaje del presidente de la pucpr

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