Actas del IV Congreso Internacional de Mística

149 laexperienciamística,experienciadeunidad,segúnelmaestroeckhart“.deja dios erdiosenti”(sermón5b) su ser. Cuando hablamos del árbol, hacemos enunciados sobre él por medio de las cosas que se hallan por encima del árbol, como el sol que opera en el árbol. Por eso no se puede hablar de Dios en sentido propio, pues por encima de Dios no hay nada y Dios no tiene causa. En segundo lugar, hacemos enunciados sobre las cosas por medio de la igualdad. De ahí que tampoco se pueda hablar de Dios en sentido propio, porque no existe nada igual a Él. En tercer lugar, se hacen enunciados sobre las cosas por medio de sus efectos: cuando se quiere hablar del arte de un maestro, se habla del cuadro creado por él; el cuadro revela el arte del maestro. Todas las criaturas valen demasiado poco como para revelar a Él; son todas [juntas] una nada en comparación con Dios. Por eso, ninguna criatura sabe expresar una sola palabra relativa a Dios en sus creaciones. Por ende dice Dionisio [Areopagita]: Todos cuantos pretenden hablar de Dios no tienen razón, porque no dicen nada sobre Él. [Mas] quienes no quieren hablar de Él, tienen razón, porque no hay palabra capaz de expresar a Dios; pero eso sí, Él mismo habla sobre sí en sí mismo (Eckhart 2013: 431-432). 1.2 estructura del fenómeno místico Como propone Juan Martín Velasco (1999: 253-269), el origen de todo fenómeno místico es una “Presencia originante”: la toma de contacto experiencial del sujeto, es decir, del místico con la Realidad última, el Misterio, Dios, lo Divino, según sea concebido por las distintas religiones. Se trata de una presencia absolutamente “otra”; no es objeto de la experiencia ordinaria, sino que la trasciende por completo. Sin embargo, al mismo tiempo, es inmanente a toda la realidad del mundo y se hace presente en el corazón humano. De ahí que el ser humano pueda abrirse a una pregunta radical, pues se percibe como ser paradójico, situado entre lo finito y lo infinito. La conciencia de esta Presencia, que es también ausencia, da origen al itinerario del místico. En esta búsqueda, la razón aparece cuestionada y es frecuente que la persona se diga a sí misma: “no alcanzo a comprender lo que soy”. Siente un deseo abisal hacia la huella de la Presencia que la constituye y atrae hacia sí. En diversas religiones se alude a esta comprensión del ser humano como huella de lo divino: creado a imagen y semejanza de Dios, su imagen subyace en el fondo del alma, en el centro del alma o la experiencia mística, experiencia de unidad, según el maestro...

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