Actas del IV Congreso Internacional de Mística

155 laexperienciamística,experienciadeunidad,segúnelmaestroeckhart“.deja dios erdiosenti”(sermón5b) fondo. Pedimos a Dios, nuestro querido Señor, que logremos ser uno y moremos adentro y que Dios nos ayude a [llegar] a ese mismo fondo. Amén. (Eckhart 2013: 585, ligeramente modificado). No se trata tanto de huir de las cosas ni de salir físicamente del propio entorno, refugiándose en algún lugar silencioso. El ser humano, explica Eckhart en sus Conversaciones de discernimiento (o Pláticas instructivas), “ha de aprender a vivir un ‘desierto interior’ en cualquier lugar donde se halle y con quien esté; aprender a penetrar (durchbrechen) las cosas y captar a Dios ahí dentro” (Bara y De Cos: 56). Para ello, ha de desapegarse de todo, desprenderse de cosas, personas, imágenes, expectativas, intereses; del propio yo, e incluso del consuelo espiritual... Buscar un completo desasimiento (abegescheidenheit), para hacerse más libre y receptivo a Dios. “Un corazón libre —aclara el Dominico— es aquel que no se halla confundido por nada ni está atado a nada […], y no se preocupa en absoluto de lo suyo, sino que, completamente sumergido en la muy querida voluntad de Dios, se ha despojado de sí mismo” (Bara y De Cos: 48). Inicialmente se requiere atención y esfuerzo para lograr desprenderse de todo, como quien aprende a escribir, que ha de copiar una y otra vez las letras, o como el que aprende a tocar un instrumento; pero una vez interiorizado el arte, lo realiza sin esfuerzo, advierte Eckhart en sus Conversaciones de discernimiento (Bara y De Cos: 5657). Sin embargo, el desasimiento no depende únicamente de nuestro esfuerzo: en muchas ocasiones, las circunstancias de la vida nos invitan a desprendernos, y a abandonarnos en manos de Dios. Sin embargo, “se trata de una compensación equitativa y un negocio justo ‒aclara Eckhart‒: en la medida en que sales de todas las cosas, en esa medida, ni más ni menos, entra Dios con todo lo suyo, siempre que salgas completamente de lo tuyo en todas las cosas” (Bara y De Cos: 51). Por ello, vale la pena intentarlo: Dios quiere que el alma se ensanche para poder recibir mucho, pues Él quiere darle mucho —recuerda el Maestro alemán en su Sermón 68—. Nadie debe pensar que es difícil llegar, aunque al oír hablar de ello parece grande y difícil. Bien es cierto que al principio el desprendimiento es un poco difícil, pero cuando se avanza, nunca la vida fue tan fácil, ni tan alegre, ni tan amable y Dios se emplea a fondo en permanecer constantemente cerca del hombre, en instruirlo, con el fin de conducirle, si el hombre quiere seguirle(Bara y De Cos: 72-73). la experiencia mística, experiencia de unidad, según el maestro...

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