Actas del IV Congreso Internacional de Mística

169 pesentacióndellibro:lasgeofaníasteofánicasdeángelgarcíagaleano Los poemas dobles nos dan noticia de que el poeta se está moviendo en un universo redimido —es decir, reconciliado— y que celebra la vida del espíritu desde la santa materia, por decirlo con palabras de Teilhard de Chardin. Su poesía ejemplifica esa comprensión cabal que el alma iluminada da al universo creado, sin que ello implique ataduras innecesarias a lo material. Un vínculo sagrado o continuum interrelaciona lo creado con lo increado, por hacerme eco de la propuesta cosmoteándrica de Raimon Panikkar, tan consoladora3. Veamos el doble proceso literario más de cerca, pues tiene aun otras consecuencias. El “Puente de los suspiros (Venecia)” (p. 45) tiene unas sugerencias líricas muy importantes. Como se sabe, la leyenda cuenta que los prisioneros cruzaban este puente para dirigirse de la sala de juicios del Palacio Ducal a prisión y suspiraban al ver por última vez la belleza de los canales venecianos. Pues estamos justamente en Venecia, y el emisor de los versos suspira. Tiene sus motivos. Curiosamente, este poema es el único que no lleva dedicatoria. Todos llevan su cálido ofrecimiento a padres o amigos (casi siempre, amigas: como su mentor san Juan, Ángel dedica el grueso de su obra a mujeres). El poeta mantiene secreto el nombre de la posible destinataria, dándole así, obviamente, una importancia especial. O acaso pensando que todos los lectores se identificarán con la ominosa despedida de la belleza del mundo que implica el cruce del célebre puente. De otra parte, se trata de un soneto, muy escaso en un poemario constituido casi todo por versos libres4. El emisor de los versos, por más, habla con ternura de enamorado a su incógnita amada. “Adivina lo que pedí”, le dice, desde el puente de los suspiros: “que pueda decirte esa poesía / que de pronto te cifre y te defina”. El poeta pide a Dios de hinojos que su lenguaje insuficiente sea capaz de apresar la identidad elusiva de la amada. También Dante pidió poder cantar a Beatrice al cierre de su Vita nuova. Y ya al final de su Comedia lo que suplica es poder cantar algo de la somma luce del Dios incognoscible. Oh quanto è corto il dire!..... Aquí va a ocurrir lo mismo. 3 La intuición cosmoteándrica. Las tres dimensiones de la realidad. Madrid: Trotta, 1999. 4 Curiosamente, en sus espléndidos poemarios posteriores, el poeta se circunscribe al soneto, al que invariablemente le incrusta su haiku secreto, un acróstico y, por más, una imagen adjunta que, a manera de los antiguos emblemas renacentistas, lo potencia o lo subvierte. Constituyen un auténtico tour de force literario que ya pronto dará a la imprenta. presentación del libro: las geofanías teofánicas de ángel...

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