181 mensaje de clausura Les pido amablemente a nuestros ponentes acompañarnos en el escenario, con la escolta fraternal del presidente de la Universidad, el Dr. Jorge Iván Vélez Arocho y el decano de Artes y Humanidades, el P. Juan Luis Negrón para su reconocimiento ulterior. Estos académicos han brindado indicios y certezas importantes para nuestra comprensión de un tema, que a través del tiempo he podido constatar lleva a la clave inequívoca de saber que Dios está con nosotros. Deseo que todos ustedes, amable audiencia, vean reflejados en sus rostros el convencimiento de que el Amor de Dios es inagotable. Javier, Luce, Luis, Dale, Ángel, Silvia, Fabio. Algunos de ustedes hoy se unen a los ponentes que desde diversos puntos de la Tierra hoy podemos llamar amigos. Gracias por un congreso dinámico, y por sus ponencias críticas y creativas. Vivimos tiempos aciagos, no lo voy a recordar. Pero la celebración y el ahondar en esta experiencia es un signo de esperanza, que pretendemos sea revelación de que Dios se nos ha manifestado en Amor a través de los siglos y en todas las confesiones que se le concibe como amoroso Creador y cuidador del mundo. Para traer algún eco de la Tierra Santa sufrida actualmente, les digo: shalom, salam, que la paz de Dios esté con nosotros. Feliz viaje de regreso a todos ustedes a casa. Las clausuras tienen sabor a despedida, pero cuando las despedidas tienen sabor a promesa, se hacen menos duras. Entonces, hasta muy pronto, cuando nos volvamos a encontrar en el V Congreso Internacional de Mística. Muchas gracias y buenas tardes.
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