26 actas del iv congreso internacional de literatura mística comunicativos: pintura, escultura, arquitectura, etc… Y también la fantasía y el cine: pensemos en las crónicas de Narnia de C. S. Lewis y el mensaje transversal que encierra. Nos habla Edith de “símbolo”, palabra que ha venido trabajando en Juan de la Cruz, a la vez que se sumergía en la traducción y comprensión de la obra de Dionisio el Areopagita. De este último estudio surgirá un artículo, que inicialmente se iba a publicar en EEUU, y que lleva por título: Los caminos del conocimiento de Dios. La teología simbólica del Areopagita y sus presupuestos objetivos5. Este escrito, sumamente interesante en el tema que nos ocupa, nos clarifica mejor el concepto de símbolo, o mejor aún, la “teología simbólica” y su importancia en el ámbito de la inefabilidad mística, cuyo objetivo o pretensión sería, tal como afirma Edith: «acercar a lo invisible mediante lo visible»6. La palabra, pues, como mediación de lo invisible, del misterio, de lo inefable. Desde las primeras páginas de este artículo dedicado al Areopagita se plantea Edith cuál es el lugar que ocupa la “teología mística” en el ámbito del saber teológico: Las diversas “teologías” que cabe diferenciar en su escrito de “Teología mística”, no son, según esto, “disciplinas” o asignaturas, sino modos diversos de hablar de Dios y caminos y formas diferentes del conocimiento de Dios (o del no-conocimiento). La misma teología mística ocupa el grado superior. Quizás fuese mejor sustituir el calificativo “teología mística” por “revelación secreta”. Dios solamente es reconocido en lo que se revela, y los espíritus, a los que se revela, transmiten la revelación. Conocimiento y anuncio van juntos.”7 5 En la segunda parte de este escrito se centra en el tema de la “teología simbólica”, que analiza en seis capítulos: Explicaciones de la “teología simbólica desde la obra del Areopagita; el significado inmediato y mediato de los nombres simbólicos; el símbolo como imagen; la relación de imagen y sus presupuestos en quien habla y en quien escucha; los dos últimos apartados se centran en la teología simbólica como velo de misterio, y en los grados de encubrimiento y de descubrimiento. Concluye con una anotación final sobre la teología simbólica y las otras teologías. 6 Caminos del conocimiento de Dios, OC V, 137. 7 Ib., p. 131.
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