Actas del IV Congreso Internacional de Mística

32 actas del iv congreso internacional de literatura mística el individuo concreto. Baste citar, por ejemplo, su posicionamiento frente a los demás, a los acontecimientos, a la vida concreta, para descubrir cuál es el rostro del Dios que vive y acontece en ella: su capacidad de diálogo con todos, su honestidad, su capacidad empática y misericordiosa, su atención a los más pobres y necesitados, su condescendencia con la familia, particularmente con su madre, su simplicidad y humildad, su trabajo y entrega; también su capacidad de percibir la Presencia de Dios en medio de las noches más terribles y oscuras, como fue el nazismo y la persecución de su pueblo judío, el exilio, la huida, el campo de concentración. Sus letras, escritas desde el campo de concentración nos dan medida de ese talante: “Ahora nos es dado experimentar un poco cómo se puede vivir sostenidas interiormente”19. Otro aval al discurso que venimos haciendo lo encontramos en su obra escrita. Cuando se dedica a hacer un estudio sobre la vida y obra de Juan de la Cruz, el concepto clave que usa para referirse a la sabiduría mística que configura la vida del Santo es “ciencia de la cruz”. Y justifica su uso y significado con estas palabras: Cuando hablamos de “ciencia de la cruz”, no ha de entenderse en el sentido corriente de “ciencia”: no se trata de una simple “teoría”, es decir, ni de una pura relación —verdadera o pretendida— de proposiciones auténticas, ni de una construcción ideal en base a pensamientos coherentes. Se trata de una verdad bien conocida —una teología de la cruz—, pero verdad viva, real y operante: como un grano de trigo que se siembra en el alma, echa raíces y crece, así da al alma un sello característico y la determina en sus acciones y omisiones, de tal modo que por ellas resplandece y se manifiesta.20 Se refiere a un “saber” que no sólo se reduce a verdades, sino a un “saber” supremo que condiciona el modo de ser, de vivir y de actuar de la persona21, es decir, un saber existencial. Un saber que surge de una vivencia consecuente de la religión, de la fe22. 19 Carta a Antonia Engelmann, 4/5 agosto 1942, OC I, 1410. 20 Ciencia de la cruz, en OC V, p. 205. 21 «De esta forma y energía vital brota, también, desde la más profunda interioridad, la concepción de la vida, la imagen de Dios y del mundo del hombre» Ib., p. 206. 22 Así por ejemplo leemos en una de sus cartas: «la religión no es algo para vivir en un rincón tranquilo y durante unas horas de fiesta, sino que... ella debe ser raíz y fundamento de toda la vida, y esto no sólo para algunos escogidos, sino para todo cristiano que lo sea de veras» Carta a Calista Kopf 12-febrero-1928, en OC I, p. 809.

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