Actas del IV Congreso Internacional de Mística

34 actas del iv congreso internacional de literatura mística llena de grandes temores, escuchaba en su interior esa Palabra de Jesús “¡no temas!”, de inmediato su corazón se inundaba de paz y confianza. Pero más allá del fenómeno particular de las locuciones místicas, está la experiencia transformadora de Dios en la persona23. Edith Stein, en la que podemos considerar su obra principal, Ser finito y ser eterno. Una ascensión al sentido del ser, (concluida en 1936), plantea toda una problemática en torno a la legitimidad de una “filosofía cristiana”24. En esta obra Edith hace el mayor ejercicio de síntesis intelectual de toda su trayectoria25. El punto de partida es la realidad misma, sensible, palpable, reconocible en los hechos y a través de la razón. Pero se llega a un punto en que resulta necesario e imprescindible abrirse a la fe revelada para poder avanzar en el conocimiento del ser. Frente a un ser “tirado a la existencia” (el dasein de Heidegger), Edith Stein va a contraponer el “ser sostenido”, que ella considera profundamente razonable, pero desde una perspectiva que tiene en cuenta la dimensión de la fe, de la revelación26. Su sentido de ciencia va más allá de las limitaciones de los campos del saber27. La fe termina convirtiéndose en “certeza”28. 23 Otro ejemplo, tomado también de Teresa lo leemos en Vida cap. 17, 3: “En fin, es que las virtudes quedan ahora más fuertes que en la oración de quietud pasada, que el alma no las puede ignorar, porque se ve otra y no sabe cómo. Comienza a obrar grandes cosas con el olor que dan de sí las flores, que quiere el Señor se abran para que ella vea que tiene virtudes, aunque ve muy bien que no las podía ella -ni ha podido- ganar en muchos años, y que en aquello poquito el celestial hortelano se las dio. Aquí es muy mayor la humildad y más profunda que al alma queda…” 24 Desde otra perspectiva complementaria he abordado el tema en mi artículo: Conciliar Caminos: la misión existencial e intelectual de Edith Stein, en Monte Carmelo 116 (2008) 595-614. 25 El fenomenólogo francés Alexander Koyré, lo expresa con estas palabras: “A mi juicio, representa su ‘biografía espiritual’: es el resultado de la tensión de toda una vida consagrada a la búsqueda del sentido del ser, dirigida después hacia Dios y anhelante del conocimiento de Dios a través de la experiencia mística, esta experiencia en sí del amor del Otro.” Tomado de una entrevista a Alexander Koyré reproducida en E. DE MIRIBEL, Edith Stein: Dall’università al lager di Auschwitz, Ed. Paoline, Milano 1987, p. 96. 26 Cf. Su escrito La filosofía existencial de Martin Heidegger. Ser y tiempo, en OC III, pp. 1137 ss. 27 Así define la “ciencia” en su obra Ser finito y ser eterno: “El ser verdadero es el objetivo al que tiende toda ciencia. Esto se presupone en toda ciencia, no solamente a la ciencia humana en cuanto empresa para adquirir un saber correcto y con esto también proposiciones verdaderas, y en cuanto expresión tangible de todos los esfuerzos de este género, sino hasta la ciencia misma en cuanto idea.” En OC III, p. 627. 28 “Por eso la fe está más cerca de la sabiduría divina que toda ciencia filosófica o aún teológica”. En OC III, p. 639. También: “La fe merece el nombre de “conocimiento” en cuanto que ella otorga la posesión de la verdad; pero es conocimiento oscuro en cuanto la convicción que encierra no se funda en la idea de la verdad aceptada por fe.” Caminos del conocimiento de Dios, en OC V, p. 146.

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