35 “lainefabilidadquesehacecarne”lenguaje,místicayantropologíaenedithstein Y, sin embargo, ahí no concluye la trayectoria de la fe que necesita de un saber experiencial, místico, exigencia de una fe aceptada y asumida, y que permanece “incompleta” sin la experiencia del encuentro, sin que la fe se convierta realmente en vida: sólo de ahí surge la verdadera racionalidad del “ser sostenido”29. Porque de esa “experiencia de fe” inefable, pero de la que ya no se puede dudar, fundamenta una verdad evidente que ilumina y transforma la vida del sujeto, aunque sea un “conocimiento oscuro”: desde el cual se observa toda la vida “en las manos de Dios”. Eso conforma un existir totalmente lleno de sentido, y libre de todo miedo o amenaza: «Dios sabe lo que será de mí, por eso no necesito preocuparme», repetía Edith Stein de tantos modos diferentes. Es el objetivo que se propone en todo lo que lleva a cabo. Su fe se hace saber, y su saber es una existencia comprometida con el Misterio: «Yo sólo soy un instrumento del Señor. Al que se acerca a mí, quisiera conducirle a Él.»30; o como escribe en otro lugar: «En el fondo es una verdad pequeña y sencilla, la que siempre tengo que decir: cómo se puede comenzar a vivir en las manos del Señor»31. Por eso, no resulta extraño que para Edith Stein el abandono se constituya así en el grado más alto de la vida de fe de la persona, en la verdadera sabiduría, cuando es capaz de esa confianza absoluta en Dios que la lleva a vivir con seguridad en Él, pase lo que pase. Un modo de vivir que habla de la trascendencia de un Dios inmanente, capaz de llenar toda la vida de sentido. Ciertamente, esta dinámica espiritual, fruto de una fe viva y verdadera, es, también, expresión y apertura al conocimiento del Dios inefable: Porque mientras el ser espiritual es vida y transformación, no deja encerrar en definiciones rígidas su conocimiento, sino que, tiene un movimiento progresivo y hay que buscar expresiones fluidas para su captación. Esto vale asimismo 29 Fruto de un “saber” que contempla en Dios la inteligibilidad de toda la vida: “Lo que no estaba en mis proyectos, se encontraba en los proyectos de Dios. Y mientras más a menudo se me presentan tales acontecimientos, más viva se hace en mí la convicción de fe de que no existe el azar —visto de la parte de Dios—, que toda mi vida, hasta en sus menores detalles, está prevista en el plan de la providencia divina y que ella es, ante los ojos de Dios que lo ve todo, una coherencia inteligible perfecta. Entonces comienzo a alegrarme de antemano de la luz de la gloria en la que me será descubierta esta coherencia inteligible. Sin embargo, esta consideración no vale solamente para la vida humana individual, sino también para la vida de la humanidad entera y, todavía más, para la totalidad de todo ser.” Ser finito y ser eterno, en OC III, p. 722. 30 Carta a Erna Hermann, 19-Diciembre-1930, en OC I, p. 891. 31 Carta a A. Jaegerschmid 28-abril-1931, en OC I, p. 918. "la inefabilidad que se hace carne" lenguaje, mística...
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