Actas del IV Congreso Internacional de Mística

38 actas del iv congreso internacional de literatura mística Lo contenido en esta presentación consiste en una traducción al castellano de una parte de mi libro God Made Word: An Archaeology of Mystic Discourse in Early Modern Spain. El libro se ocupa sólo de una pequeña parcela de la experiencia mística: específicamente, el misticismo católico español de los siglos XVI y XVII y, dentro de estos parámetros, en el lenguaje. El enfoque en el lenguaje en vez de otros aspectos de la praxis o representación mística tiene dos justificaciones. La primera remite a una de las características definitivas del misticismo generalmente aceptadas: su inefabilidad. La experiencia mística parece trascender el lenguaje y, por tanto, no puede representarse directamente en el lenguaje sin dificultades. Así, el discurso místico es siempre, en algún momento, un metadiscurso, una representación simultánea en el lenguaje y una reflexión sobre las insuficiencias de la representación en el lenguaje. Pero, y de allí la otra justificación: mi argumento es que, en la España de la temprana modernidad, un estudio del lenguaje místico —y las repercusiones y reacciones— deja de ser el estudio de un discurso de un puñado de poetas y se convierte es una herramienta privilegiada para entender diversos fenómenos sociales al corazón de las relaciones sociales y políticas. De Certeau hace una distinción crucial entre la experiencia mística, el discurso místico y el misticismo (83-84). La experiencia mística sólo puede ser registrada por los seres humanos como una ausencia o una huella. Dado que el encuentro místico trasciende todas las facultades humanas, las herramientas de la memoria y el lenguaje nunca son plenamente adecuadas para la tarea; el momento en el que el individuo busca representar el encuentro místico es ya posterior. La experiencia mística es el árbol que cae en el bosque cuando no hay nadie cerca; el discurso místico, el intento de describir el sonido que produjo. El discurso místico es inherentemente paradójico porque se busca describir en términos humanos la experiencia y al mismo tiempo transmitir la insuficiencia de esos términos, la alteridad del evento.1 Los escritores místicos han valido de diversas estrategias para transmitir esta alteridad: paradoja, negación, neologismos, simbolismo. Ya que, como lo expresó Lorenzo Valla, el humanista italiano del siglo XV, “una nueva realidad requiere nuevas palabras” (citado en de 1 Esta característica excluye de nuestra consideración muchas experiencias visionarias que en el lenguaje común se denominan místicas: aquellas profecías que se revelan como verdad, y no hacen referencia a la experiencia subjetiva del receptor ni a las dificultades de representar esa verdad, no forman parte de la tradición mística según se entiende en el libro.

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