39 DIOSHECHOPALABRA:ENTRELAMÍSTICAYLOMÍSTICOENLAESPAÑADELOSSIGLOSXVI-XVII Certeau 83), la búsqueda de la expresión adecuada de esta experiencia tiende a producir nueva terminología, nuevas metáforas, nuevas palabras, nuevos símbolos, nuevas formas literarias. La representación de los cambios en el interior humano produce “transmutaciones … que operan en el interior de las palabras” (144). El misticismo para De Certeau es fundamentalmente disruptivo, transgresor. Sin embargo, esto no significa que todos los místicos fueran revolucionarios o se opusieran explícitamente a las ideologías e instituciones dominantes de su época. Los niveles de disrupción son variados y De Certeau intuyó que, en primer lugar, la disrupción ocurre en el nivel del significante, que el misticismo es “una manera de usar de manera diferente el lenguaje recibido” que luego “se objetiva en un conjunto de delimitaciones y procesos” (16). Estas alteraciones del lenguaje se extienden hasta formar prácticas, que a su vez dan forma a vidas, ideas e instituciones. De Certeau identifica otra paradoja inherente al discurso místico. La disrupción, por definición, provoca una respuesta. El discurso místico perturba otros discursos, aquellos asociados con las ideologías y las instituciones dominantes, e inevitablemente estas instituciones responden. Las respuestas no tienen por qué ser estrictamente de oposición ni estar sujetas a una simple lógica de adopción o censura. Sin embargo, el acto de tomar el lenguaje de los místicos y someterlo a modos de análisis no místicos —con el fin que sea— afecta el poder transgresor del lenguaje del místico, ya que depende de la novedad, la extrañeza y la alteridad. Para de Certeau, el lenguaje místico desplaza y desnaturaliza, mientras que el discurso institucional repite, resignifica y, en última instancia, busca fijar estas expresiones místicas en un discurso estable. Las expresiones místicas se convierten en clichés y su significado se estabiliza. La frase vanguardista de ayer es la metáfora muerta de hoy. Como dice de Certeau, el discurso místico, que él asocia con “lo místico”, deja de serlo en el momento en que se codifica en “la mística” o “el misticismo.”2 2 Una extensión intrigante de esta identificación de lo místico con un lenguaje disruptivo de la interioridad es que no necesita estar vinculado a un género determinado, ni siquiera a una religión. El misticismo emerge en las grietas de los discursos establecidos de autoconocimiento, ya se denomine religión, psicología o neurociencia. dios hecho palabra: entre la místca y lo místico en la españa...
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