Actas del IV Congreso Internacional de Mística

41 DIOSHECHOPALABRA:ENTRELAMÍSTICAYLOMÍSTICOENLAESPAÑADELOSSIGLOSXVI-XVII surgido tanto de las experiencias místicas personales de su autor como de los manuales místicos de oración contemplativa.4 La tendencia hacia la rigidez y la sistematización que puede observarse desde los manuales franciscanos a los Ejercicios y desde los Ejercicios de 1548 a su uso en todos los colegios y misiones jesuitas en la época postridentina, ejemplifica el camino que tomó la teología mística en este periodo. A medida que el misticismo se institucionalizaba y la práctica mística se ponía al alcance de un público masivo de laicos y clases bajas, lo místico se convirtió en la mística, es decir, en algo poco místico. Vale la pena examinar los Ejercicios en diálogo con otro texto ignaciano, cuya casi total desaparición de la bibliografía jesuita resulta sorprendente en relación con la proliferación de los Ejercicios. Este texto, un diario espiritual que Loyola mantuvo desde febrero de 1544 hasta febrero de 1545, es un manuscrito misterioso y anómalo, uno de los pocos ejemplos que tenemos de un verdadero diario espiritual, escrito sin otro lector intencionado que el autor. El propósito general del diario parece haber sido registrar los efectos de los Ejercicios Espirituales en su autor, una prueba experimental sobre un grupo de estudio de uno. Loyola y su pequeño grupo de compañeros habían llegado a un punto muerto en relación con varios detalles de la orden que estaban formando. Como la discusión racional parecía haber fracasado, Loyola decidió emplear su propio método para tomar decisiones espirituales: reflexionar sobre cada una de las diversas opciones y registrar la respuesta divina manifestada en lágrimas y “movimientos” espirituales. Como el texto no está destinado a otro lector que no sea su autor, no hay ningún intento de legibilidad o coherencia. Luis María Mendízabal, editor del Diario, resume así la prosa de Ignacio “San Ignacio, en el Diario, escribe para sí mismo con la precisión de contenido y el descuido de forma propios de la escritura no destinada a otros.” (Loyola Diario 175). Además, Loyola inventa palabras y un código simbólico: por ejemplo, pone puntos sobre las letras que representan cada una de las tres misas diarias y cuyo número corresponde a la cantidad de lágrimas experimentadas en cada una. Las primeras entradas conservan cierta estructura narrativa, en la que Loyola establece el tiempo y el lugar de sus meditaciones. Por ejemplo, la sexta entrada, del 7 de febrero de 1544, dice así: 4 Orozco Díaz, 135. Para más sobre los manuales de oración contemplativa, véase Andrés Martín 1994, Shuger 2022 Capítulo 1. dios hecho palabra: entre la místca y lo místico en la españa...

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