55 la actualidad de la vivencia mística (siglos xx y xxi) “un testimonio de la poesía indecible de aquellos días, que fueron los más felices de mi vida”18. Al salir del monasterio, fundaría la comunidad contemplativa de Nuestra Señora de Solentiname19, donde abre un espacio abierto para artistas y parejas casadas y establece talleres de escultura y pintura. Cortázar contribuye a la inmortalización artística de los cuadros y artesanías primitivas en su “Apocalipsis en Solentiname”. En dicha comunidad religiosa se vivía un cristianismo simple: el vestido que adopta el poeta—cotona blanca, blue jeans, sandalias20—es el atuendo del campesino nicaragüense que usa como hábito religioso, en imitación de los monjes del medioevo, que se vestían como los pobres21. Aquí comienza la radicalización política de Cardenal, pero tiene un fondo evangélico: “la mística es la que me ha dado a mí la radicalización política. Yo he llegado a la revolución por el Evangelio. No fue la lectura de Marx, sino por Cristo”22. Cada místico aborda el éxtasis desde su temperamento más íntimo, y el de Cardenal es decididamente amoroso, por lo que afirma que se ha unido “al inventor de las caricias, de la voluptuosidad y de la poesía” (p. 102)23: [El alma] ahora en agonía, ahogada en un océano de deleite insoportable […] exclama: ¡Basta! ¡Basta ya!, no me hagas gozar más [..] que me muero! Penetrada de una dulzura tan intensa que se vuele dolor, un dolor indecible, como algo agridulce pero que fuera infinitamente amargo e infinitamente dulce […] pero cuando ese segundo ha pasado […] encuentra que todos los gozos de la tierra han quedado desvanecidos, son “como estiércol” (skybala, “mierda”, como dice San Pablo) 18 Camacho de Schmidt 1986: 118. 19 Para detalles de esta fundación monástica, véase el testimonio del poeta en La santidad de la revolución. (Cardenal 1976). 20 Roberto Fernández Retamar (1983: 43) suma a este atuendo del poeta su boina negra, simbólica, sin duda, de su identificación con la revolución cubana. Añado de mi parte que Cardenal solía alternar su boina negra con una banda de cuentas indígenas que le rodeaba la frente. M. Randall, por su parte, dice haber visto a Cardenal en uniforme militar en 1981 “cuando la primera de las recientes ronda de maniobras militares norteamericanas amenazó a Nicaragua y miembros del FSLN se vistieron la camisa marrón y los pantalones verde oliva como señal de protesta y de que estaban preparados” (Randall 1986: 48). Pero siempre, estos signos visibles del atuendo del poeta no son sino una manera de identificarse con el pobre y el oprimido, y de hacer su defensa solidaria de él. 21 Fue el propio Cardenal quien me dio esta explicación en Puerto Rico, hace ya muchos años (1974). 22 Borgeson 1984 : 20. 23 El poeta justifica cuidadosamente su lenguaje erótico: “El amor humano tomó el lenguaje del amor místico, como dice Bergson, y no fue el amor místico el que tomó el lenguaje del amor humano” (Cardenal 1970/1996: 167).
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