Actas del IV Congreso Internacional de Mística

62 actas del iv congreso internacional de literatura mística El diplomático confiesa su vivencia trascendente el día de Pentecostés de 1961: No sé quién —o qué— planteó la pregunta. No sé cuándo se formuló. No recuerdo la respuesta. Pero una vez dije un “sí” a Alguien —o a Algo— y de aquel momento procede la certeza de que la existencia está llena de sentido y de que, por tanto, en la entrega de sí, tiene un objetivo”45. El diplomático se refiere pudorosa y opacamente a “Alguien” o “Algo” cuando asegura que ha sido puesto en contacto con una realidad que le excede. En un lenguaje liberado ya de la sujeción eclesial concluye, de la mano de Rumi, que “los que aman a Dios no tienen religión. Sólo tienen a Dios”46. Y él lo tiene, porque confiesa de corazón: “Un día te adueñaste de mí”47. Aunque Hammarskjöld no practicó ninguna liturgia, partía de la noción que todos somos iguales ante Dios, por lo que su rotundo “Sí” a la Trascendencia implicó ejercer la justicia como misión de vida. Conjetura Auden que la experiencia espiritual de Hammarskjöld debió ocurrir hacia 1953, pese a que la transcribe en 1961, porque siente que ha obtenido la respuesta a su pregunta en torno a la misión de su vida en dicho año. A partir de esa fecha, “la palabra Dios, hasta ahora casi ausente, va adquiriendo un lugar preponderante” en el diario48. Tras su sí incondicional a la Divinidad, Hammarskjöld admite que “desde aquel momento me he sabido […] guiado en el laberinto de la vida por el hilo de Ariadna de mi respuesta [sí]”49. Sus exclamaciones espirituales consuenan con las de los contemplativos clásicos de todos los tiempos: “Ilumina mi alma. Haz que encuentre […] su gozo en ti para que, transportada, fuera de sí por exceso de alegría, esté unida a ti con todas sus potencias y emociones”; “salir […] desnudo, invulnerable, libre en la luz, con la luz, por la luz. Uno en el Uno. Todo de verdad en el Todo”50. Este júbilo lleva al místico sueco al servicio insoslayable al prójimo: “Siempre ahí, para los demás, sin buscarse jamás a sí mismo”51. El diplomático sueco insiste en ello, asegurando que fue en los místicos 45 Cito por Martín Velasco 1995/2007:272. 46 Cito por Martín Velasco 1995/2007: 292-3. 47 Cito por Martín Velasco 1995/2007: 286. 48 Cito por Martín Velasco 1995/2007: 284. 49 Cito por Martín Velasco 1995/2007:273. 50 Cito por Martín Velasco 1995/2007: 289. 51 Añade: Por eso, “En el Uno nunca estás solo, en el Uno estás siempre en casa” (ibid.)

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