63 la actualidad de la vivencia mística (siglos xx y xxi) medievales donde comprendió que “self surrender had been a way to self-realization” [“la entrega de mí mismo era el camino a la realización de mi ser”]52 No me extraña que Martín Velasco, teórico sin par de la unión teopática, describa a Hammarskjöld no solo como un místico sino como un “modelo señero de santidad secular”53. En efecto, es que el “sí” que este pionero de la espiritualidad laical dio al llamado de Dios incluyó la inmolación de su propia vida. jorge luis borges Como estudiosa de mística comparada, me asombró saber que Borges había admitido a Willis Barnstone, en entrevista de 1982, que tuvo dos veces la experiencia mística. Estando al año siguiente en Dicikinson College, el maestro argentino, en conversación privada, me habló en detalle de las vivencias sobrenaturales que le acontecieron de joven y que lo colocaron al margen del tiempo sucesivo. Me habló con tal sinceridad que, pese a su inveterado agnosticismo, no dudé que me estuviera revelando vivencias auténticas. He aquí lo que Borges le había confesado a Barnstone: En mi vida [...] he tenido dos experiencias místicas, y no puedo decirlas porque lo que me sucedió no es para ser puesto en palabras, porque las palabras implican una experiencia compartida. Y si no se ha tenido la experiencia no es posible compartirla--es como hablar del sabor del café sin haberlo tomado nunca. Dos veces en mi vida tuve una experiencia [feeling54], más bien agradable. Fue asombrosa [“astonishing”], deslumbrante. Me sentí avasallado [“overwhelmed”], atónito. Tuve la sensación de vivir no en el tiempo sino fuera del tiempo. No sé cuánto duró la experiencia, porque estaba fuera del tiempo. Pudo haber sido un minuto, o acaso algo más. Pero sé que viví esa experiencia en Buenos Aires, dos veces en mi vida. 52 Hammarskjöld 2006: viii. 53 Martín Velasco (1995-2007) cita a Pablo d’Ors. 54 Borges se sirve del término “feeling”, el mismo que usa William James para la vivencia fruitiva del éxtasis transformante. Como se sabe, Borges leyó el clásico The Varieties of Religious Experience temprano en su vida, lo abrumó de notas y ya en el ocaso de su existencia dio numerosas conferencias sobre la obra de James, que tanto admiraba.
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