Actas del IV Congreso Internacional de Mística

64 actas del iv congreso internacional de literatura mística Una vez la tuve al sur de la ciudad, cerca de la estación de tren de Constitución. […] la sensación me sobrevino de que estaba viviendo fuera del tiempo, e hice lo posible por retenerla, pero vino y se fue. Escribí poemas sobre ello, pero son poemas normales y no pueden decir la experiencia. No puedo decírsela a ud., ya que ni siquiera puedo repetírmela a mí mismo, pero tuve esa experiencia, y la tuve dos veces, y acaso me sea otorgado volver a tenerla antes de morir55. Con ese mismo sentido de asombro, Borges me confesó la misma experiencia en cuatro ocasiones distintas. Me la comunicó con el avasallamiento de quien relata cosas que aún no ha terminado de asumir del todo, pero que sin embargo venera: jamás olvidaré la expresión de aturdimiento de sus ojos ciegos. Borges nunca alteró su versión de los hechos: fue consistente en lo que me dijo en cada encuentro en los que abordamos el tema. Al tratarse de una conversación íntima, no grabé sus palabras ni tomé notas del encuentro, pero lo que el maestro me dijo me quedó grabado con fuego en la memoria. Borges me confirmó que había tenido la experiencia mística en su juventud, y añadió que le había ocurrido en medio de una depresión emocional causada por una decepción amorosa.56 La experiencia extática que me compartió le ocurrió en el puente de Constitución en la estación de ferrocarril de Buenos Aires. Insistió que leyera el poema “Mateo XXV, 30”, porque entendía que, entre todos sus intentos de traducir la eternidad, éste era el más logrado, y añadía que en aquel estado al margen del tiempo contactó un algo sobrenatural con el que se sintió inextricablemente unido. La experiencia que narraba tenía la tesitura serena de una iluminación más budista que cristiana57, pero me confesó con angustia que jamás podría poner aquel trance inenarrable en palabras. Como Henri Bergson, Borges sabía bien que las experiencias espirituales no son mensurables. 55 Barnstone 1982:11. Cf. también la versión española de las conferencias que Borges ofreció en Estados Unidos, y que edita Barnstone y traduce Martín Hadis (Barnstone 2022). 56 Posiblemente relacionada con su relación con Estela Canto, con quien Borges mantuvo una relación agridulce y a quien dedica su famoso relato “El Aleph”, provee detalles de su relación en Borges a contraluz (Canto 1989). 57 Kodama (1999: 15-16) recuerda que para Borges las religiones “no eran falsas ni verdaderas, sino solo caminos que permitían el acercamiento a ese centro tan buscado: [...] la divinidad”.

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