81 moiséscordoveroyteresadejesús:amorytemoreneljardíncompartido a las comunidades judías en el verdadero sentido y los alcances de la imitatio Dei. Para Cordovero —como para el resto de los integrantes del círculo de Safed activos en pleno siglo XVI—, el hombre debía imitar a Dios no sólo porque fuera esa la voluntad expresada en el texto revelado, sino también porque la emulación divina era consecuencia de un tipo de adoración con el que se lograba dar respuesta a cuestiones que nunca fueron de interés para el rabinismo, como la razón última de dicha conducta imitativa, la forma precisa en que cualidades como la piedad y la compasión pueden ser adscriptas a un Dios que por definición es omnipotente, o la significación e implicancias cósmicas del cumplimiento de las mitzvot o preceptos que definen la vida comunitaria judía (Dan 1987 198-199; Raviv 2007 149-179). El RaMaK compuso, en paralelo a la redacción de Pardés Rimonim —«El Huerto o Jardín de las granadas», de 1548—, el Sefer Or Yaḳar, el primer comentario completo y minucioso del Zohar en la historia del judaísmo, una de cuyas secciones, concluida cerca de 1567 y titulada Shi’ur Qomah —que podría traducirse como «Apreciación o Valoración de la Grandeza [de Dios]»—, contiene, junto con un glosario de términos místicos1, una de las más bellas parábolas o textos homiléticos utilizados para referir los requisitos, alcances y consecuencias del temor divino, cuyo entramado de imágenes guarda semejanza con las conceptualizaciones del símbolo del «Jardín» o «Huerto», utilizado contemporáneamente por Teresa de Jesús. Aquí la compartiremos2, para analizar luego sus implicancias: En una lejana isla vive un hombre muy grande y sabio, con un poder inigualable para crear la realidad y toda clase de cosas maravillosas. Este sabio, quien se regocija en su sabiduría3, al principio vivía solo, feliz de disfrutar íntimamente de sus propios pensamientos. Sin embargo, un día llegó a comprender que la esencia de la sabiduría exige que todas las creaciones sean dotadas de existencia para que puedan celebrar y beneficiarse de 1 Este lexicón o thesaurus vio la luz tempranamente en Varsovia (Isaac Goldman, 1883), pero el comentario completo de Cordovero permaneció inédito hasta 1991-1996 (véase: Bracha, Sack. The Kabbalah of R. Moshe Cordovero. Ben Gurion University Press 1995 [hebreo]). 2 Siguiendo la edición de Varsovia (1883) y la de Jerusalén (1999), así como los comentarios de Jacobs (33-37) y Giller (142-144). La adaptación y traducción española nos corresponden. 3 Para la tradición mística del «juego», o la «satisfacción» o «auto-satisfacción» divinos —sha‘ashu‘a—, véase: Giller 2001 85-86; Wolfson 1995 69–72, 189–92 notas 174–80; 2019 99 ss. moises cordovero y teresa de jesús: amor y temor en el jardin...
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