83 moiséscordoveroyteresadejesús:amorytemoreneljardíncompartido el patio singular, da vida a sus aves maravillosas, asegurando, al mismo tiempo, el correcto funcionamiento de las ruedas hidráulicas que riegan el jardín del nivel inferior. Por su parte, los pájaros de este huerto prodigioso, tras elevar sus trinos enamorados en agradecimiento a su Señor, utilizan esas mismas ruedas para ascender al encumbrado patio, donde son recibidos con profunda alegría por sus otros hermanos, al reconocer de inmediato la armonía del canto que todos ellos comparten. Una vez reunida, la bandada entera emprende vuelo y recorre cada rincón del imponente edificio, cantando a coro tan dulcemente y con tanta destreza que todos logran que su música penetre en la inexpugnable recámara del Creador. Esto se explica por una sencilla razón: si bien el sabio-artesano y sus creaciones conviven en perfecta simbiosis amorosa, el Creador no necesita de ellas para existir, aunque en ocasiones, sintiéndose atraído por sus encantadores gorjeos, exige ser reconocido como aquel que les dio la vida. De hecho, fue el mismo sabio quien descendió amorosamente tras crear a todos los pájaros a fin de enseñarles la forma apropiada de cantar en su presencia, de manera que sus voces pudieran ascender juntas e ingresar al unísono por las ventanas abiertas del edificio cuando su Señor bajara a visitarlos5. Ahora bien, el funcionamiento armonioso del palacio en su conjunto depende de un gran secreto, que sólo el sabio conoce: para que la melodía de los pájaros se eleve y merezca acceder a la recámara oculta, se requiere no sólo de la destreza vocal de cada ave y de que todas recuerden puntillosamente la partitura de su canto, sino del manejo y el cuidado que deben tener los pájaros del jardín con una especie de polvo, muy valioso y esencial, con el que el artesano recubrió el suelo para que todas estas aves puedan crecer y desarrollarse vigorosamente. Este polvo es tan sutil que, si se lo manipula de manera inadecuada, si por ejemplo los pájaros agitan frenéticamente sus alas o pretenden saltar en territorio prohibido, es perturbado el delicado equilibrio de su composición, ocasionando que la polvareda resultante oscurezca la poderosa luz que desciende desde la recámara, y obstruya, al mismo tiempo, los magníficos conductos que llevan la fabulosa 5 Cordovero, Shi’ur Qomah, 9b. moises cordovero y teresa de jesús: amor y temor en el jardin...
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