87 moiséscordoveroyteresadejesús:amorytemoreneljardíncompartido (19 ss.; 234)11, los cabalistas reconocen y vivencian el «río» de la experiencia mística —cuya fuente se encuentra en el Jardín del Edén bíblico —el gan-ʿĒḏen,ּ ַגּן־ֵעֶדן —, mediante el intenso estudio de la Torá, que los lleva a comprender tanto las razones más profundas del amor y el temor de Dios como las leyes ocultas de la naturaleza. Es decir, el particular proceso de exégesis creativa y eminentemente visual del texto revelado que emprenden los místicos, crea la posibilidad de reconocer el río del amor divino, y el reconocimiento de dicha realidad les permite a su vez experimentar y disfrutar de su caudal, transformando a la unión mística en el placentero «riego» de sus aguas. Es para dar cuenta de este proceso cognitivo que Moisés Cordovero recurre en su «homilía de los pájaros» al simbolismo esencial del jardín o huerto místico, dramatizando la dinámica del amor Dios y el timor Domini que es su preámbulo. Lo hace, en definitiva, para mostrar cómo el Zohar, de cuyas enseñanzas se consideraba fiel seguidor, sintetiza los graves requisitos y amplios beneficios del proceso de íntima y progresiva comunión con la voluntad divina12, describiendo la forma en que la energía amorosa de Dios, de la que el hombre debe ser merecedor, sostiene no sólo sus atributos o manifestaciones, sino la completa y dinámica estructura de la realidad sensible. teresa de jesús y el jardín de amor abulense El background cognitivo con el que Cordovero explicita la íntima relación entre el amor divino y el requisito del temor de Dios mediante el recurso mimético del jardín de pájaros, encuentra un claro correlato en la imagen del alma como jardín, huerto, huerta o vergel que Teresa de Jesús elabora en detalle y de forma simbólica13 al desplegar su programa de oración en los capítulos 11 a 22 del Libro de la Vida, y que, por sus implicancias mistagógicas, puede vincularse también con la idea del 11 Hellner-Eshed, Melila. Ve-Nahar Yotse me-Eden: Al Sefat ha-Ḥavayah ha-Mistit ba-Zohar. Tel Aviv: Am Oved, 2005. 12 Que es lo que, específicamente, en la tradición mística judeocristiana se entiende por temor de Dios (véase Esquenazi 2016). 13 Recuérdese que Teresa nunca utilizó la palabra «símbolo» o alegoría, sino que privilegió el concepto de “comparación”; a pesar de esto, el tipo de registro, desarrollo y alcance de las imágenes de la Santa permiten dar cuenta de un verdadero «lenguaje simbólico» (véase, a este respecto, Tomás Álvarez, «Simbología bíblica», en Diccionario de santa Teresa de Jesús, Monte Carmelo, 2000, pp. 1236-1278). moises cordovero y teresa de jesús: amor y temor en el jardin...
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