Actas del IV Congreso Internacional de Mística

92 actas del iv congreso internacional de literatura mística anécdota de Teresa, contada por María de San José, cuando «camino de Sevilla, mientras sesteaban en una floresta, no pudieron sacarla de su ensimismamiento, porque la diversidad de flores y pájaros la tenían deshecha en alabanzas a Dios»22. Por su parte, la imagen en altura del Cordero místico en el grabado de Palomino, que recuerda a la recámara oculta de la parábola de Cordovero, demuestra la importancia que ocupa, en el ideario de la Santa, el modelo judío de adoración, que enseña la confluencia del amor en el temor de Dios y el señorío de este último23. Este modelo, heredado por el cristianismo, enseña, como incansablemente Teresa recuerda en Camino de Perfección, «a llevar a Dios impreso en las entrañas», teniendo siempre «verdadera luz para guardar la ley divina con perfección», formando así «almas generosas, almas reales», en las que la oración sea siempre un «fuerte cimiento»24. Es este, también, el hermoso edificio25 dentro del cual, como en el magnífico Palacio de la homilía de Cordovero, la Santa viene a decirnos que el Creador construyó un jardín para el alma, regado por las «aguas vivas» del Edén26, anhelando que cada una de sus criaturas crezca, se «deleite en el tabernáculo divino», y halle, al igual que la paloma «que envió Noé a ver si era acabada la tempestad», la oliva, como señal de haber encontrado «tierra firme dentro en las aguas y tempestades de este mundo»27. Llegados al final de este recorrido, en el que hemos pretendido mostrar cómo Moisés Cordovero y Teresa de Jesús dramatizan de modo muy similar el amor y el temor de Dios trabajando con las sutiles aristas del jardín o el huerto místicos, tal vez sólo quede una certeza. Nos referimos a la pasión con que ambos autores, a pesar de sus diversas trayectorias vitales y religiosas, lograron, contemporáneamente, testimoniar tanto el «amor que en este mundo hace que el hombre apresure sus pasos», como el «temor que lo hace ir mirando dónde pone sus pies para no tropezar» (CV 40:1, Obras 406). Es en este exclusivo sentido que puede decirse que el RaMaK, uno de los cabalistas más 22 María de San José, A las charissimas madres y hermanas las carmelitas descalzas. Una esclava indigna de Vuesas Mercedes, Salud en el que es verdadera salud (Libro de Recreaciones) (1585). Biblioteca Nacional (Madrid), Mss. 3508, p. 100 [apud Pascua Sánchez 49, n. 71]. 23 CV 41:9, Obras 414. 24 Véase CV 5:4, Obras 260 y CV 6:4, Obras 264; asimismo, CV 8:3, Obras 274. 25 1M 2:1, Obras 475. 26 Ibidem. 27 7M 3:13, Obras 577.

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