Cristianos en salida, santos del presente

16 actas del vii congreso católicos y vida pública filosofía por la Sorbona de París, miembro de la primera ETA, la que no había apostado aún por la violencia, antropólogo, literato, profesor universitario, fundador de no sé cuántas revistas culturales, políglota, de los primeros del Foro de Ermua, de ¡Basta ya!, con más de una veintena de títulos a cada cual más interesante y enigmático, ¿se ha convertido al cristianismo? Una pregunta que no deja aún de inquietarme. Porque, como confiesa ya al final de este libro, no solo ha escrito un estudio antropológico etnográfico de una singular tribu, los miembros de “Comunión y Liberación” en España. Mikel Azurmendi se ha dejado interpelar por su objeto de estudio, ha reflexionado sobre lo que ha visto y oído, se ha puesto a estudiar el libro La belleza desarmada de Julián Carrón, ha asistido a las reuniones de la Fraternidad, los ha acompañado en los campamentos de verano, ha visitado los colegios de la experiencia educativa de Comunión y Liberación en España, ha asistido a los Encuentros Madrid, se ha visto con Julián Carrón, ha comido con los y las Memores Domini, ha visitado las casas de acogida de los niños abandonados en el rellano de la historia, y se ha ido de marcha con los jóvenes por los Picos de Europa. Y ha escrito, ha escrito muchas páginas, más de trescientas, y estoy seguro de que seguirá escribiendo sobre esta tribu y sus poblados. Sobre todo, Mikel Azurmedi ha aprendido. ¿Qué es lo que ha aprendido? A no detestar la palabra ‘Dios’ (esquinándome con ello del canon sociológico) y fui aprendiendo también que gente que pronuncia la palabra ‘Jesús’ para explicar la vida, la explica mucho más que los sociólogos actuales nos la explican con expresiones tales como ‘el retorno de la anti-estructura’ o ‘regresión premoderna inducida por la crisis mundial y las incertidumbres, la dureza del presente y la angustia del futuro’ o ‘comunidades emocionales que se van separando de la cultura’ u otras de un calado conceptual así de borroso”. También aprendió Azurmendi que “el hombre no está para andar solo sino para ir de la mano” y que “libertad” tiene más que ver con “salir al encuentro del otro” que con “que nadie me impida”. Ha aprendido lo que le ha enseñado Javier, que es paraMikel la puerta a una concepción de la razón, del uso de la razón, que le permite dar la

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