El desafío de una educación solidaria

108 actas del viii congreso católicos y vida pública educación la fractura entre el estudio y la vida Quisiera empezar leyendo una página de un librito de Fernando Picó titulado Universitas ludens . Pido disculpas de antemano por la extensión del texto, pero creo que merece la pena leerlo. En los dos niveles se despliega el afán universitario por barajar el conjunto de realidades que llamamos mundo, en el nivel de los conceptos y en el nivel de las vivencias. A los estudiantes que ingresan en nuestras aulas les presentamos un universo sujeto a la racionalidad científica. Las leyes de la física, de la biología, los axiomas de las matemáticas, los principios que delimitan cada disciplina, la rigurosidad que rige el desempeño de las profesiones, la claridad de los métodos de investigación y verificación, los ordenamientos gramáticos, las reglas de la hermenéutica, la inevitabilidad de los métodos de contabilidad, la necesaria distinción y jerarquía de las instituciones, el imperativo de la exactitud en la computación, todo el ensamblaje de los saberes se sitúa en un ordenado escenario de racionalidades que se postulan como compatibles y complementarias. Espoleado por tantas seguridades el estudiante avanza confiado en esa galería de paisajes y bodegones que reclaman constituir el conjunto posible de las representaciones de la realidad, amparando el anhelo de que algún recuadro recoja el perfil de su sentir. Pero según progresa por el impresionantemuestrario de los saberes humanos le va picando el escozor de una intuición. Aquello que él o ella siente, las dificultades concretas que encuentra, sus angustias, ansiedades y deseos más profundos sólo a tientas puede reconocerlos en los panoramas representados. Se percibe como viviendo en dos niveles, uno el de las clases, laboratorios, exámenes y ensayos universitarios, y otro el de la calle, el hospedaje, el trabajo, el fin de semana, el de su vida íntima y su situación personal. Llega un momento en que los acicates de un mundo devalúan las exigencias del otro, y es más previsible que la cotidianidad desbanque a la racionalidad que lo opuesto. Puede darse entonces o un abandono de los estudios o un acomodo. En este último caso se le sigue prestando acatamiento al mundo de la racionalidad, pero es una mera observancia, un rito de contestar preguntas de exámenes, llenar requisitos, reunir

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