Revista Horizontes: primavera/otoño 2010 | Año LIII Nums. 102-103

32 DE LAS FICHERAS A SEXO, PUDOR Y LÁGRIMAS : LA RECUSACIÓN DE LA SEXUALIDAD EN EL CINE MEXICANO CONTEMPORÁNEO 1 Gerardo T. Cummings Indiana State University Desde sus inicios, el cine mexicano siempre ha sido ecléctico en las temáticas que aborda, personajes que utiliza, y mensajes o moralejas que prescribe. La industria cinematográfica mexicana dio sus primeros pasos en 1896 con la muestra en kinetoscopio de Duelo mexicano con cuchillo (1894) y subsecuentes cortometrajes estelarizados por don Porfirio Díaz. El público mexicano, maravillado con el gran invento, serviría como gran consumidor por docenas de años, de imágenes históricas grabadas en nitrato de plata donde presidentes, revolucionarios, y gente común y corriente entretenían al nuevo espectador de esta nueva tecnología. Estas muestras primerizas del cine mexicano, más que películas con una trama o nudo narrativo, eran “textos cinemáticos” de inherente cualidad documental que ahora se consideran testimonio y vestigio de un México y una sociedad pasada. Conforme transcurrieron los años, se empezó a desarrollar un tipo de cine en el cual la historia, los actores y la producción trabajaban en conjunto para así resaltar su importancia. También se comenzaron a dar personajes tipos que son esenciales para abordar algunos temas sociales y que se conectan indiscutiblemente con algún género cinematográfico. La evolución narrativa del cine, iba a la par con la evolución del gusto del público. El espectador del siglo XX, seguidor de la tecnología de la modernidad, exigía más complejidad y variedad en lo que veía. Entre algunos de los personajes que se fueron evidenciando en el cine mexicano y que poco a poco se ganaron el cariño del público estuvieron el charro cantor, la fichera, el héroe luchador, el galán, el patiño cómico, el peladito, etc. De igual forma existen temas que se han abordado repetidamente a través de los años: los niños de la calle en Los olvidados (1950, Buñuel) y De la calle (2001, Tort), la prostitución en La mujer del puerto (1934, Boytler) y Otilia Rauda (2001, Rotberg), o el amor imposible en Tizoc (1957, Rodríguez) y Amarte duele (2002, Sariñana). Los personajes y los temas están conectados al género que les da vida, ya que en esta forma de clasificar se descubre el por qué de la existencia de tal personaje o de equis tema. Por eso, entre los géneros que se conocen se encuentran aquellos denominados como de aventuras, de luchadores, de comedia ranchera, melodrama, o también los conocidos en lengua anglosajona como road movies o buddy movies . Lo que se ha pretendido con la previa introducción, es afirmar la riqueza del cine mexicano, y que ha servido para incalculables estudios por parte de críticos de cine de inestimable valor como Jorge Ayala Blanco, Emilio García Riera, Aurelio de los Reyes, Francisco Sánchez, hasta Octavio Paz. Es imprescindible afirmar que el propósito central de este ensayo es formular una nueva forma de dialogar/pensar/filosofar sobre un tipo de cine, reevaluarlo, pidiéndole al lector hacer un ejercicio de memoria sobre aquellos recuerdos imborrables de películas con las que crecieron y siguen compartiendo momentos de alegría, amor y dolor cada vez que vuelven a verlas. Si el género a comentarse era desconocido al lector, se presenta para familiarizarlo y darle un contexto histórico, político y social. Si se repasase la historia de la cinematografía mexicana, sería evidente que varios géneros tomaron gran arraigo entre el público en general, y al igual que la industria norteamericana, esta diversidad sirvió para entretener a un pueblo deseoso de historias nuevas que bien pudiesen ser dramáticas, cómicas, de suspenso o melodrama. Uno de estos géneros, llamado por algunos “cine lépero” o “de albures”, por otros “cine de desnudos” o “de ficheras”, pero que aquí se le referirá como de “sexycomedias” 2 contribuyó de distintas formas al entretenimiento de un vasto país como lo es México. En el presente estudio–propuesto varios años antes que ExaTV y que TV Azteca 3 sacaran al aire programas especiales en torno al mismo tema–se ha decidido comentar a fondo un género cinematográfico mexicano que presenta interesantes cuestiones ya que se podría asegurar que en algún momento, el lector tal vez haya visto o rentado una película de este tipo. Por eso, en la siguiente sección, se van a comentar las películas aztecas que contengan un alto índice de sexo y de violencia de momento irrazonable e ilógico para su trama. En sí, se intentará llegar al por qué se degradaron, rebajaron y prostituyeron tanto las películas de las décadas del setenta y ochenta. Esto sólo será posible en primera instancia por medio de otro acercamiento histórico a los inicios de la industria cinematográfica de México, para después repasar los antecedentes fílmicos de este tipo de películas que aunque en su momento divirtieron a gran parte de los espectadores, estuvieron a punto de devastar el legado de oro que México había contribuido al cine mundial. El antecedente de las películas de cabareteras de la década de los cuarenta y cincuenta, que por consiguiente se transformaría en las de desnudos y ficheras en años posteriores, es La mancha de la sangre (Adolfo Best-Maugard, 1937). Como lo afirma García Riera en su estudio Breve historia del cine mexicano: Primer siglo, 1897-1997, La mancha de la sangre sería el antecedente para los melodramas que empezarían a producirse en los cuarenta donde se refiere "a la condición pecaminosa de la gran ciudad" (112). Sin embargo, tal vez haya que mirar de nueva cuenta a la primera película sonora, Santa , estrenada en 1931; ésta, ofrece ya lo que Carlos Monsiváis distingue como la "mujer que pecó por hambre y miseria" (Aurelio de los Reyes, 123). 4 Otra película que lidiaba con la misma temática–la mujer que por una u otra razón se

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