Revista Huellas del Futuro | diciembre 2025

Por su parte, Rafael Ortiz Pola, estudiante misionero, enfatizó las virtudes de esta experiencia, pero también reconoce que no es fácil enfrentarse a realidades que viven las personas de la comunidad. “Conocer Chile y a su gente es una experiencia de otro mundo. Pero obviamente no todo puede ser perfecto. Hay realidades que le pegan a uno y hay que estar mentalmente preparados. Es una comunidad que la vive muy difícil todos los días; es una comunidad pobre, pero que aun así dan más de lo que tienen. Conocimos a una familia que nos recibieron con las manos abiertas, aunque ellos necesitaban más de nosotros que nosotros de ellos. Esto fue algo que me impactó. Nos llena el corazón, tanto de orgullo como de amor. Fue una acogida del corazón que requiere de respeto y requiere de mucho reconocimiento”. Rudy Nazario relata su vivencia y la describe como gratificante por el amor que recibió de las familias, pero igual se impactó por las condiciones que viven, particularmente los adultos mayores. “Me impresionó ver cómo los ancianos viven solos y con recibir un mensaje o por nuestra visita, ellos se contentaban. Esa alegría con la que nos recibieron fue lo más bonito. En la misión aprendí que puedo vivir con lo poco que tengo” expresó. Mientras, Miguel Moreno reconoció el impacto que esta experiencia tuvo en su vida y da por hecho que él no es la misma persona que partió de Puerto Rico. “La experiencia universitaria se adentra muchísimo en los libros, en la teoría, en el cómo se supone que sean las cosas y luego de tener esta experiencia que te hace ver cómo son las cosas, el panorama cambia completamente. El Miguel que fue a Chile no es el mismo que volvió de Chile. El tener ese componente experiencial de vivir las cosas en el día a día de una comunidad que vive en una extrema pobreza, una comunidad que necesita muchísimas cosas físicamente y espiritualmente también, pues cambia la vida de cualquier persona que tenga una experiencia de misión. Aparte de ser una cosa que trasciende el aula, que trasciende la universidad, que trasciende el salón, culmina siendo esa tesis de todos esos principios sociológicos, filosóficos, legales que llevamos estudiando durante mucho tiempo. No es solamente lo que uno va a llevar allí, sino lo que uno puede recibir como enseñanza misionera” indicó. Definitivamente, la misión de verano en Chile es un testimonio vivo de fe puesta en acción, donde el servicio al prójimo trascendió fronteras y aulas. Para estos Pioneros, la experiencia no solo fortaleció su compromiso cristiano, sino que reafirmó el amor al prójimo y la convicción de que servir transforma tanto a quien recibe como a quien se entrega. 40

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