Bajo el manto de la Virgen de Shoenstatt Se celebra la reentronización de la imagen en Los Fundadores. La figura del Movimiento Apostólico de Schoenstatt quedó reafirmada en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico con la reentronización de la imagen de gracia de la Madre Tres Veces Admirable, Reina y Victoriosa de Schoenstatt en el vestíbulo del edificio administrativo Los Fundadores. En el marco del centenario Instituto Secular Hermanas de María de Shoenstatt se celebró una sublime ceremonia para recordar a la comunidad Pionera la presencia espiritual de La Virgen de Schoenstatt en La Católica. La actividad reunió a estudiantes, académicos, administrativos, representantes del movimiento y fieles devotos de la Mater, quienes participaron en un encuentro que renovó la presencia de la Virgen en uno de los espacios emblemáticos del campus. “Desde los inicios de la Universidad, Schoenstatt ha estado presente a través de las primeras familias, parte del movimiento. El movimiento empezó en Puerto Rico en la diócesis de Ponce y, desde el inicio, se le abrieron las puertas de la Universidad para estar aquí y acompañar a nuestros jóvenes en la pastoral y en otros espacios. En el 2013 se había hecho la entronización del cuadro de la Mater, luego vinieron los huracanes y los terremotos, pero el cuadro de la Virgen no se movió, aunque las piezas a su alrededor se cayeron. Y ella se mostró ahí fuerte, victoriosa como imagen de lo que queremos de su misión y para nuestra Universidad. Hoy hemos vuelto a poner el cuadro, un cuadro nuevo, pero manteniendo esa bendición y esa presencia de la Mater en nuestro edificio de Fundadores”, expresó el presidente de la PUCPR, Lcdo. José Antonio Frontera Agenjo. Por su parte, la hermana Nancy Arroyo, miembro del Instituto Hermanas de María de Schoensttatt, recordó los orígenes históricos de la presencia del movimiento en Ponce y su conexión con la Universidad. “Ya desde 1968 llegaron las familias de Milwaukee, donde habían conocido al fundador de Schoenstatt, el padre Kentenich, y el diácono Jesús María Pagán viene a Ponce. Él tiene un vínculo especial con el obispo Fremiot Torres Oliver y viene a la Universidad a trabajar, comenzando aquí el trabajo en el espíritu de Schoenstatt. Vinieron cinco jóvenes de diferentes departamentos junto con un sacerdote y el director del movimiento en aquel momento y, de forma simbólica, enterraron una medalla de Schoenstatt como semilla para que diera fruto. Y hemos experimentado cuánto fruto ha dado. Me parece impresionante que hoy día nuestro presidente se crió en Schoenstatt, como niño y como joven, y ahora es nuestro presidente y puede trabajar y servir su misión desde la espiritualidad 41
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