Guía práctica de autocuidado para el cuidador Herramientas prácticas para el bienestar emocional del cuidador Por: Dra. Ada I. Kercadó Robles, directora Clínica Interdisciplinaria de Servicios a la Comunidad Cuando se asume la tarea de cuidar a un adulto mayor, el rol viene acompañado de un retiro de la cuenta de ahorro emocional del cuidador. Hablamos del costo emocional, tiempo y responsabilidad implicados en el rol de cuidar. La Asociación Americana de Psicología (APA, 2019) comparte que el 66% de los cuidadores reporta síntomas negativos en su salud mental. Estos datos son similares a los reportados por AARP (2021), en el que se estima que más de la mitad de los cuidadores en Puerto Rico percibe un impacto negativo en su salud emocional. Estos datos se confirman con los obtenidos en El perfil del cuidador informal de adultos mayores, dirigido por el Dr. Ángel Muñoz Alicea, en el que los cuidadores comparten que han experimentado un impacto en su salud emocional (70.3%). Entre estos, se destacan síntomas de ansiedad (49.7%), agotamiento (42.8%), depresión (26.4%) y miedo a cometer algún error (59.5%). La sobrecarga a nivel físico y emocional influye en la calidad del cuidado, por lo que un compromiso hacia el autocuidado, la agilidad y la flexibilidad emocionales pueden ser herramientas efectivas para que los cuidadores desarrollen una guía práctica de autocuidado. El autocuidado se refiere a acciones concretas que el cuidador puede tener a su alcance para promover un mayor fortalecimiento de su bienestar. Cuidarse a sí mismo no debe verse como un lujo. Cuando se asume o se designa este rol, la responsabilidad viene acompañada de un sinnúmero de demandas físicas y emocionales. Cuando se cuida, se asume un rol por un término indefinido, en el que el estrés, asociado a un intervalo de tiempo prolongado, puede llevar a la persona a experimentar dificultades 52
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