Familia: Identidad, Retos y Esperanza

18 actas del tercer congreso católicos y vida pública con amor y le enseñe a amar. Acogida y pedagogía del amor son dos formas de expresión de ese amor mismo que configura a la persona. La mujer, que por su feminidad está orientada al misterio de la maternidad, tiene una especial sensibilidad hacia cada ser humano concreto; posee una mirada penetrante respecto a lo que acompaña al ser personal. Y esa mirada es narración, es relato y es historia. Ahí radica, en cierta medida, el genio y el profetismo de la mujer, que es expresión de belleza interior y exterior, de la belleza de la vida. Desde hace unos años, destacados filósofos, entre ellos Alasdair MacIntyre, insisten en que la narración es la primera forma de educación moral de la conciencia. En una cultura líquida, fragmentada, en la que predomina lo micro, el relato siempre nos remite al sentido y nos introduce en la gramática de la persona, de sus acciones. La ética narrativa nos permite palpar cómo la verdad del amor, del eros, se despliega a través de la geografía de la felicidad, que no significa ceguera frente al dolor, a la muerte, a la persona de carne y hueso. No hay manera más clara de explicar qué es el matrimonio sino la narración de la vida, de la experiencia, de cientos de miles de matrimonios. Un lugar privilegiado, como si fuera un signo de los tiempos, es la literatura. Por entre las páginas de los libros que ahora nos interesan nos encontramos los nombres de los grandes novelistas de la lengas, principalmente inglesa, del siglo XIX y XX, y las historias que han conformado el imaginario cultural sobre el amor a partir de la literatura, y en no poca medida del cine. Jane Austen, las hermanas Brönte, Marian Evans, Elizabeth Cleghorn Gaskell, Edit Nesbit, Louisa May Alcott, Eleanor H. Porter y Lucy Maud Montgomery, entre otros, son algunas de los autoras que están detrás de este precioso estudio sobre el amor humano y cristiano en la literatura contemporánea. Una experiencia común –no una realidad, dado que la experiencia es una forma de acceso a la realidad, pero no la realidad plena- indica que no pocos padres confiesan sentirse impotentes ante los cambios sociales, culturales, de las personas, en los valores, en su tarea de educar a los hijos y de ejercer una vocación y una misión que, ahora, parece más una enmienda que una encomienda. En la vida, lo más

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