Declaración conclusiva del IX Congreso Católicos y Vida Pública Nosotros, los participantes del IX Congreso Católicos y Vida Pública, celebrado en la PUCPR bajo el lema: Conflicto, reconciliación y hermandad, acogemos el llamado del papa Francisco, en su carta encíclica Fratelli tutti, a iniciar y a generar nuevos procesos y transformaciones que sean capaces de convertir los conflictos que vive nuestra sociedad y el mundo en espacios para la sanación, la solidaridad y la construcción de la fraternidad entre todos los seres humanos. Nos sentimos interpelados a la corresponsabilidad social y cívica desde los valores del Evangelio, como el buen samaritano, de querer ser pueblo, de ser constantes e inalcanzables en la labor de incluir, de integrar, de levantar al caído, alimentando lo bueno y poniéndolo al servicio de los demás y del bien común. Reconocemos que vivimos en un mundo convulso lleno de conflictos y crisis que se plantean como un continuo de la historia. Sabemos, sin embargo, que son la oportunidad para crecer, y no la excusa para la tristeza inerte que favorece el sometimiento. Estos son una dinámica necesaria para avanzar y delimitar las fronteras de la reconciliación. Como respuesta, es necesario un humanismo cívico desde el cristianismo. Un humanismo que ponga en el centro y como protagonistas a las personas reales y concretas. Que comprenda las comunidades y sociedades como ámbito imprescindible de realización humana y desde el cual se recupere lo público como espacio de capacitación de la libertad y de las mejores opciones para esa realización. En el fundamento de ese humanismo cívico debe estar el valor heroico de la santidad, expresión del ágape, amor hecho donación y entrega. Sabemos que la primera experiencia real de ese amor donado hasta el extremo es la encarnación de Jesús, hijo de Dios vivo, hecho hombre
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