Actas IX Católicos y Vida Pública | Conflicto, Reconciliación y Hermandad

Actas del Noveno Congreso RECONCILIACIÓN Y ERMANDAD

CONFLICTO, RECONCILIACIÓN Y HERMANDAD Actas del IX Congreso Católicos y Vida Pública

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE PUERTO RICO 2022 CONFLICTO, RECONCILIACIÓN Y HERMANDAD Actas del IX Congreso Católicos y Vida Pública

El material publicado en este libro no puede ser reproducido o transmitido en ninguna forma, medio o formato, total ni parcialmente, sin la autorización escrita del editor y autores. Conflicto, reconciliación y hermandad Actas del IX Congreso Católicos y Vida Pública Primera Edición 2022 © Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico 2250 Boulevard Luis A. Ferré Aguayo, Suite 557 Ponce, Puerto Rico 00717-9997 Teléfono: 787.841.2000 publicaciones.pucpr.edu Edición Profa. Olga Bizoso Muñoz Prensa y Comunicaciones, PUCPR Diagramación: Carlos Javier Santos Velázquez coordinador de Publicaciones, PUCPR Diseño de cubierta: José González Sotomayor diseñador gráfico institucional, PUCPR Impreso en Puerto Rico / Printed in Puerto Rico ISBN: 978-1-970009-40-8

Tabla de Contenido Mensaje del presidente Dr. Jorge Iván Vélez Arocho ..........................................................................9 Introducción Lcdo. José A. Frontera Agenjo.....................................................................13 La acción política y social de los católicos en el corazón de los conflictos según la encíclica Fratelli tutti Dr. José Francisco Serrano Oceja.................................................................17 De Caín al buen samaritano, la encarnación como un hacerse cargo de la realidad vulnerada Dr. P. Luis O. Jiménez Rodríguez, S.J..........................................................27 Las mujeres y la política Lcda. Margarita E. Zavala Gómez del Campo..............................................43 Del conflicto al diálogo en los procesos políticos Dr. Gutenberg A. Martínez Ocamica...........................................................53 From Racism to Reconciliation: Lessons from Pope Francis and Martin Luther King Jr. Lcdo. Robert K. Vischer...............................................................................61

8 actas del ix congreso católicos y vida pública Del racismo a la reconciliación: lecciones del papa Francisco y Martin Luther King traducción del mensaje del Lcdo. Robert K. Vischer.....................................70 La identidad nacional en un paisaje global de solidaridad y justicia Dra. Silvia Álvarez Curbelo..........................................................................81 Construir la Casa Común Dr. Arturo Massol Deyá...............................................................................97 La lucha por la dignidad: el caso de Vieques Mons. Álvaro Corrada del Río....................................................................113 Declaración conclusiva del IX Congreso Católicos y Vida Pública. ....... 121 Datos de los conferenciantes. ................................................................. 125

Mensaje del presidente Dr. Jorge Iván Vélez Arocho Muy queridos hermanos: Bienvenidos a la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Una vez más nos reunimos para celebrar con agradecimiento, ilusión y esperanza este IX Congreso Católicos y Vida Pública. El año pasado hablamos de los retos que habíamos enfrentado: dos potentes huracanes y un sismo que estremeció, no solo los cimientos de nuestros edificios, también nuestra fibra íntima al ver de primera mano el impacto de un fenómeno natural que nuestros antepasados habían experimentado en 1918. Un fenómeno que sabíamos que llegaría, pero para el cual no estábamos preparados. Aun así, celebramos el VIII Congreso. Lejos estábamos de saber que, poco tiempo después, nos enfrentaríamos a una pandemia que traería incertidumbre y dolor a tantas personas en todo el mundo. Nada de lo vivido con los huracanes y terremotos se acercaba a los extraordinarios retos que enfrentábamos y, aún hoy, enfrentamos con la pandemia. Y de nuevo, confiamos en Dios, enfrentamos los desafíos, continuamos con nuestra agenda de enseñanza, investigación, diseminación y acompañamiento e iluminación a nuestro pueblo. Y convocamos al IX Congreso. La respuesta de los amigos a quienes les propusimos participar fue inmediata… sin reservas. A ellos mi mayor agradecimiento personal e institucional. Su solidaridad y compromiso como compañeros de viaje en esta jornada de vida cristiana nos conmueve. En el proceso de discernimiento de cuál debía ser el hilo conductor para este Congreso recurrimos a la encíclica Fratelli tutti. Tres palabras resonaron en ese proceso de búsqueda: conflicto, reconciliación y hermandad.

10 actas del ix congreso católicos y vida pública Identificamos algunos vértices de conflictos presentes en nuestros entornos nacionales e internacionales: los procesos políticos, la valoración de la democracia, la participación política de la mujer, la identidad nacional, el asunto ambiental y la defensa de la dignidad de los seres humanos ante fuerzas opresoras entre otros. El papa Francisco nos advirtió sobre las fuerzas que promueven los conflictos para adelantar los intereses de los más fuertes: La mejor manera de dominar y de avanzar sin límites es sembrar la desesperanza y suscitar la desconfianza constante, aun disfrazada detrás de la defensa de algunos valores. Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte. En este Congreso hablaremos de los conflictos desde la fe. Y plantearemos, como lo hizo el papa en Fratelli tutti, que la hermandad se logrará a través de un proceso de reconciliación desde la fe. La reconciliación es posible… desde la fe. Podemos ir “del pecado al perdón” como nos planteará el Dr. padre Luis Jiménez, como fruto de la Encarnación, como fruto de la Pascua. El papa Francisco enfatiza en la encíclica: Invito a la esperanza, que «nos habla de una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos en que vive. Nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. […] La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna». Caminemos en esperanza.

11 conflicto, reconciliación y hermandad El IX Congreso es una respuesta a la propuesta de la fraternidad que nos hace el santo padre. Como les decía el año pasado, Católicos y Vida Pública es, de nuevo, un encuentro, un espacio de reflexión y una convocatoria para animarnos a contribuir desde nuestra identidad y misión al desarrollo de procesos dirigidos a la identificación de los conflictos, para iniciar el camino a la reconciliación en la búsqueda de la hermandad. No puedo terminar mis palabras sin un agradecimiento especial a nuestro querido Dr. José Francisco Serrano Oceja, amigo de nuestra casa, que desde que iniciamos este camino con el primer precongreso nos ha animado y acompañado. Paco, siempre es un placer tenerte con nosotros para abrir, con tus extraordinarias conferencias, cada uno de los Congresos. A todos los ponentes reitero mi agradecimiento. Confío en que, en un futuro, los podamos tener con nosotros presencialmente. A todos los participantes bienvenidos… nuestra Universidad es su casa. Enhorabuena.

Introducción Lcdo. José A. Frontera Agenjo vicepresidente de Asuntos Administrativos de la PUCPR La pandemia del COVID-19 y los grandes retos que ha traído esta emergencia sanitaria, así como las convulsiones sociales y políticas que hemos presenciado en distintas partes del mundo, son solo algunos de los conflictos de los que hemos sido testigos en los últimos tiempos. Si bien siempre ha habido luchas a lo largo de la historia, el cristiano no ha de renunciar a la responsabilidad de ser agente de paz. Por esta razón, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico ha escogido como tema del IX Congreso Católicos y Vida Pública Conflicto, reconciliación y hermandad. Esta tríada viene propuesta por el papa Francisco en su reciente carta encíclica Fratelli tutti —Hermanos todos—, donde nos llama a afrontar los conflictos y las crisis del tiempo presente para llegar a sus raíces, restaurar las relaciones humanas y, poniendo al ser humano y su dignidad en el centro, para reconstruir el tejido de hermandad, solidaridad y fraternidad necesario para construir con esperanza el futuro de la humanidad. Tomando como punto de partida la parábola del buen samaritano, el papa nos invita a la corresponsabilidad personal, a través de acciones concretas, pensadas y efectivas, para responder a la realidad. Cada uno desde su lugar, posición y acción está llamado a dar frutos de caridad haciéndose prójimo del otro. El Congreso responde a la necesidad particular de sentirnos interpelados y llamados como católicos y cristianos a vivir coherentemente en nuestras familias, trabajos, espacios de convivencia social y política con nuestra fe; a ser testigos de esperanza en medio de los conflictos que vivimos; y a ser constructores de los puentes de reconciliación que construyen la fraternidad. Decía el beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago: “Necesitamos católicos despiertos al

14 actas del ix congreso católicos y vida pública momento actual […] católicos del presente, que sepan nutrirse del pasado, pero con los ojos puestos en el futuro.” Precisamente, en el pasado está el origen de los enfrentamientos que nos aquejan; en el presente estamos nosotros, con nuestras actitudes, medios y acciones para contribuir a la solución y sanación de esas pugnas y, en el futuro, radica nuestra esperanza de que podamos vivir la fraternidad fundamentada en la caridad y el bien común. Esa es la raíz y el fundamento de nuestra fe: en Jesucristo todos hemos sido redimidos y reconciliados, constituidos hijos de un mismo Padre y, por ello, hermanos entre nosotros y coherederos de su reino; reino que ya habita entre nosotros por la acción del Espíritu Santo. No hay duda de que la historia de la humanidad ha estado llena de conflictos. El primero de ellos, el rompimiento con Dios y la creación desde el pecado original. Por eso, la verdadera revolución, el gran proceso de reconciliación que nos hace hermanos a todos, lo realiza Jesucristo encarnándose para traernos el perdón de nuestros pecados. Allí empezó todo y sobre esto hablará el teólogo puertorriqueño P. Luis Jiménez. Pero ese proceso se concreta en cada comunidad política y social y en los valores que orientan la participación ciudadana y la vida democrática. ¿Es posible la paz en medio del quehacer político? ¿Qué tienen que decir los cristianos? ¿Cuál es el rol de la mujer en el espacio público y como aporta desde su cosmovisión particular? ¿Es posible la reconciliación luego de conflictos sociales severos como la represión política y la dictadura? Las claves de la respuesta a estas preguntas las tendremos durante este primer día de la mano del Dr. Enrique San Miguel, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid; la Lcda. Margarita Zavala, diputada, fundadora del movimiento México Libre, pasada primera dama de México durante la incumbencia de su esposo Felipe Calderón; y el Dr. Gutenberg Martínez, exdiputado chileno y rector de la Universidad Miguel de Cervantes de Chile. Otra fuente de conflicto es el racismo, mal que sigue aquejando nuestra época, y que se ha vuelto a manifestar con su peor cara en momentos recientes. El decano de la Universidad de St. Thomas en Minnesota, estado que ha sido el epicentro de la más reciente crisis racial de los Estados Unidos, Lcdo. Robert Vischer, estudioso del pensamiento de Martin Luther King, Jr., abordará este tema. Nuestra identidad nacional también ha sido fuente de tensiones, la politización y

15 conflicto, reconciliación y hermandad radicalización de lo nacional y lo propio representa una fractura de crisis y conflicto con la cual necesitamos reconciliarnos si queremos avanzar al futuro. La profesora y comunicadora puertorriqueña Dra. Silvia Álvarez Curbelo nos explicará por qué reconciliarnos con ella es necesario en la solidaridad y la justicia. El papa Francisco manifestó desde el comienzo de su pontificado la preocupación por el tema ambiental y cómo estamos ante una emergencia por no haber cuidado nuestra casa común por tantísimos años, claudicando ante las presiones de los grandes intereses económicos. Reconciliarnos con la naturaleza y recuperar la hermandad entre los que constituimos la familia humana con la casa que compartimos es fundamental para garantizar el futuro. De la mano del prestigioso ambientalista Dr. Arturo Massol, se ofrecerán herramientas para poner un freno a la destrucción de nuestro hábitat. Finalmente, recuperar y aprender de las propias experiencias de nuestra historia y construir desde la dignidad humana respuestas adecuadas al conflicto. Particularmente, cuando la intervención de la Iglesia para garantizar los principios fundamentales de la Doctrina Social, fue esencial para lograrlo. Así, nuestra última conferencia mañana será presentada por Mons. Álvaro Corrada del Río, obispo emérito de la diócesis de Mayagüez, pasado presidente de nuestra Junta de Síndicos, y quien fuera administrador apostólico de la diócesis de Caguas durante el conflicto de la salida de la Marina de los Estados Unidos de Vieques. A todos nuestros ponentes gracias por haber aceptado la invitación a guiarnos y recorrer, junto a nosotros, este camino. Concluyo esta presentación del Congreso citando de los nn. 77 y 78 de Fratelli tutti: Cada día se nos ofrece una nueva oportunidad, una etapa nueva. No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos. Como el viajero ocasional de nuestra historia,

16 actas del ix congreso católicos y vida pública sólo falta el deseo gratuito, puro y simple de querer ser pueblo, de ser constantes e inalcanzables en la labor de incluir, de integrar, de levantar al caído; (…) Que otros sigan pensando en la política o en la economía para sus juegos de poder. Alimentemos lo bueno y pongámoslo al servicio de los demás. Es posible comenzar desde abajo y de a uno, pugnar por lo más concreto y local, hasta el último rincón de la patria y del mundo. (…) Busquemos a otros y hagámonos cargo de la realidad que nos corresponde sin miedo al dolor y a la impotencia, porque allí está todo lo bueno que Dios ha sembrado en el corazón del ser humano. Las dificultades que parecen enormes son la oportunidad para crecer, y no la excusa para la tristeza inerte que favorece el sometimiento. Pero no lo hagamos solos, individualmente, (…) estamos invitados a convocar y encontrarnos en un “nosotros”. (…) La reconciliación reparadora nos resucitará, y nos hará perder el miedo a nosotros mismos y a los demás. Veamos este Congreso como una muestra de esa invitación y, a los que estamos aquí, como ese nosotros que quiere avanzar sin miedo por el camino de la reconciliación a la fraternidad. A nombre del Comité Organizador y de nuestra Universidad, gracias por conectarse para vivir juntos estos dos días que esperamos nos iluminen en ese camino. Bienvenidos al IX Congreso Católicos y Vida Pública.

La acción política y social de los católicos en el corazón de los conflictos según la encíclica Fratelli tutti Dr. José Francisco Serrano Oceja, profesor titular acreditado de Periodismo Universidad CEU-San Pablo, Madrid, España introducción Sirvan estas tres referencias como marco reflexivo a la cuestión que nos ocupa: Jorge Semprún nos ofrece en su novela El largo viaje la historia de un campo de concentración nazi, junto al cual se levanta una casa de vecinos. Detrás de las ventanas de la parte posterior de la vivienda, que daba exactamente al campo de exterminio, se veían, con frecuencia, unas sombras. A los prisioneros les intrigaba saber quiénes estaban ahí y qué harían tras aquellos visillos. Al ser liberados, lo primero que hicieron fue subir a la casa para descubrir el secreto. Donde esperaban encontrar síntomas de una rápida huida, restos de algún sistema de vigilancia abandonado a toda prisa, encontraron simplemente a una pareja de ancianos venerables. Durante todos los años en que el campo había estado funcionando como máquina de destrucción y de muerte, estos dos viejos habían sido silenciosos testigos del espectáculo. Más aún, junto a la ventana estaba instalada la mesa en la que hacían sus comidas, con tan repugnante telón de fondo. Y allí seguían, como si nada hubiera pasado.

18 actas del ix congreso católicos y vida pública Dice Daniel Innerarity que “en las circunstancias actuales, el inicio de una filosofía de la paz es el espanto que produce el rostro bárbaro de nuestra civilización”. Y escribió Jean Guitton al final de su libro Silencio sobre lo esencial: Los periódicos, las televisiones nos condenan a la apariencia, callándose sobre lo esencial. Los discursos de los jefes se modulan para dejar espacio a las dos posibilidades. Bajo estas apariencias y con estas prudencias, avanzamos hacia el porvenir. Los conflictos diplomáticos, estratégicos o políticos velan un conflicto fundamental, que es de orden metafísico, de orden religioso. Tal como dijo Malraux, el siglo XXI será religioso o no será. Una serie de análisis terminológicos previos nos conducirá a un cuerpo propositivo en forma de estudio de caso que responda, más o menos, al título de esta intervención. Y, en la parte propedéutica, permítaseme una digresión sobre los conceptos de acción y de conflicto, o de conflicto y de acción, con la finalidad metodológica de aquilatar su ubi conceptual para ampliarlo en el desarrollo posterior. El papa Francisco, en su encíclica síntesis Fratelli tutti, nos recuerda: Algunos prefieren no hablar de reconciliación porque entienden que el conflicto, la violencia y las rupturas son parte del funcionamiento normal de una sociedad. De hecho, en cualquier grupo humano hay luchas de poder más o menos sutiles entre distintos sectores. Otros sostienen que dar lugar al perdón es ceder el propio espacio para que otros dominen la situación. Por eso, consideran que es mejor mantener un juego de poder que permita sostener un equilibrio de fuerzas entre los distintos grupos. Otros creen que la reconciliación es cosa de débiles, que no son capaces de un diálogo hasta el fondo, y por eso optan por escapar de los problemas disimulando las injusticias. Incapaces de enfrentar los problemas, eligen una paz aparente.

19 conflicto, reconciliación y hermandad 1. apuntes sobre la noción de conflicto Es preciso hacer una clasificación del concepto desde la sociología del conflicto, al margen de la delimitación en la naturaleza personal o social del conflicto. La centralidad del conflicto en sociología aparece en concepciones contrapuestas: desde la consideración de este fenómeno como una enfermedad del cuerpo social, hasta su consideración como la condición misma de la vitalidad. James A. Schellenberg habla de una “Ciencia del Conflicto”. La opinión de que la sociedad humana posee un orden gracias al consenso es muy antigua y está muy arraigada. La referencia a Emile Durkheim parece inevitable cuando afirma que los sentimientos comunes eran los que hacían que los hombres viviesen en sociedad. Talcott Parsons elaboró una teoría analítica que sugería que un sistema social existía únicamente en la medida en que había un acuerdo sobre las formas de comportamiento que se esperaban de cada rol. Así se otorga relevancia a los elementos normativos de la acción social: conformidad con reglas, valores y expectativas. Los sociólogos que sostienen esta postura consideran el conflicto como una fuerza negativa. No niegan su existencia, pero la conceptúan como una alteración. Es anormal y transitorio. La tradición sociológica contrapuesta es la que considera el conflicto como permanente e, incluso, necesario. Piensan algunos autores que la existencia de la escasez es suficiente por sí misma para garantizar la presencia de conflictos, ya que las personas que pertenecen a un grupo tratan, por todos los medios, de incrementar sus recursos, incluso a expensas de los otros. Para L. A. Coser, el conflicto es la lucha y demanda de estatus, poder y recursos escasos, neutralizadas las pretensiones del adversario o domeñados y eliminados los rivales. Cuando este autor se pregunta para qué sirve el conflicto, señala que para delimitar grupos y clarificar fronteras: especifica el lugar en el que se encuentra cada uno. Unifica los grupos proporcionando a sus miembros un interés común en la supervivencia y victoria del grupo.

20 actas del ix congreso católicos y vida pública Ralf Dahrendorf presenta el conflicto como cualquier relación de elementos que pueda caracterizarse por una oposición de tipo objetivo o subjetivo. Mostró dos posiciones típicas acerca del conflicto bajo los títulos de teoría del consenso y teoría coactiva de la integración social. Para Dahrendorf, una teoría satisfactoria del conflicto solo puede darse si se basa en una teoría coactiva de la integración social. En este sentido, el conflicto es un factor necesario en todos los procesos de cambio. Señala: Toda vida social es conflicto, porque es cambio. No hay en la sociedad humana algo estable, porque no hay nada cierto. En el conflicto, por tanto, se halla el núcleo generador de toda sociedad y la oportunidad de la libertad, pero al mismo tiempo el reto para resolver racionalmente y controlar los problemas sociales. (1971; 208) ¿Y el consenso? Ser actor de conflictos puede significar ser actor de consensos, aunque aquí la categoría de consenso está subordinada a la categoría de conflicto. El consenso entre dos o más actores encuentra su explicación precisamente en el conflicto al que se refiere; puede ser resolución de conflicto. Refiriéndose a los conflictos sociales, Dahrendorf habla de cinco especies de conflictos: • de roles, • de grupos, • de sectores regionales o institucionales, • los que afectan a toda una sociedad, • supraestatales. Hasta aquí, una mera descripción o apunte que nos ayude a vislumbrar la variedad de perspectivas que ha desarrollado la inicial sociología del conflicto. Pero lo que nos interesa no es una perspectiva “meramente” sociológico-descriptiva de la categoría del conflicto como condición de cambio social, sino una perspectiva antropológica que nos ayude a establecer los horizontes de la contribución del fiel cristiano al progreso personal y social.

21 conflicto, reconciliación y hermandad La vida, en general, es pródiga en conflictos. El carácter limitado de la existencia, la limitación de recursos, hace que los seres humanos vivamos en competencia. La vida, en este sentido, sería un constante conflicto. Para el marxista —a fuer de hegeliano— el conflicto y la contradicción serían el origen de la fecundidad, modos de creatividad de espíritu o de la historia. La teoría de las contradicciones mueve el proceso dialéctico en que consiste la realidad y el pensamiento superador de esa realidad. El marxista procura “denunciar” y exacerbar los conflictos y las situaciones de crisis o críticas. Es muy importante la conciencia del conflicto, frente al inmovilismo de la historia. Este proceso, para Marx, no parece ser indefinido, sino que se detiene en la sociedad a la que se ha llegado a término por la Revolución. Recuerdo haber leído y oído en los ambientes estudiantiles de pensamiento marxista que todo se calificaba de problema. A todo cuanto existía como objeto del proceso se le anteponía la expresión de “el problema de…” o “la problemática de…”. El énfasis de la teoría social de Marx sobre las raíces de las desigualdades sociales y de los conflictos es, sin duda, una de las bases de la sociología del conflicto que, por cierto, en el caso de Coser, o el ya citado Dahrendorf, no han seguido la estela marxiana. En resumen, para lo que sí nos sirve el conflictivismo sociológico es para proporcionarnos un buen arsenal de conceptos y estrategias de investigación en la corriente de la sociología crítica, como nos ha recordado José Taberner Guasp (1999; 18). El femenino de conflicto es crisis. Hoy se habla sin cesar de crisis. Se dice que el mundo está en crisis. La historia no es sino la narración de las crisis de la humanidad, o la narración de los conflictos. El problema sería saber si la crisis, o el conflicto, difiere en grado o en naturaleza de las crisis y de los conflictos precedentes. El conflicto sería, sin duda, una herramienta muy querida y aceptada por este tipo de pensamiento. Si de conflicto psicológico habláramos no tendríamos más remedio que referirnos al psicoanálisis, entendido como el producto de una privación originada por una oposición de tendencias: mientras una parte de la personalidad manifiesta determinados deseos, otra se opone

22 actas del ix congreso católicos y vida pública y los rechaza. Con lo cual, nos encontramos con una de las condiciones para la aparición de la neurosis. Y ha dicho el profesor José María Alemany, y con razón, que “los conflictos en la actualidad son conflictos identitarios, frente a la situación anterior, en que los conflictos eran conflictos ideológicos”. Nuestro tiempo es, quizá, el de las identidades en conflicto. 2. el cristiano, ante lo social Quisiera, obviando presentar referencia alguna sobre la complejizada definición de fiel laico, recordar algunas ideas sobre la misión temporal del cristiano. Para Jacques Maritain, la misión temporal del cristiano, en la transformación del régimen social, nace de una necesaria integración del orden económico y social en el orden ético. Como afirmaba Charles Pierre Péguy, “la revolución social será moral o no existirá”. Si el sentido moral de la ciudadanía está, para quien es cristiano y para quien no lo es, constantemente problematizado al considerar que el campo de la política es consecuencia de una neutralidad procedimental que tiene un carácter preético, nos encontramos con un área libre en cuestiones fundamentales. La acción del cristiano debe, en primer lugar, desarrollarse en ese campo libre, previo de desproblematización, de la identidad de lo humano en la sociedad, ofreciendo una nueva cultura como forma política o de política. No olvidemos que en la política, la ética se hace imperativa. ¿Será acaso la primera “acción” del cristiano ante lo social y lo social conflictivo el desarrollo de un orden de ideas, como diría Maritain? Una nueva cultura que, permítanme la digresión, se configura ineludiblemente en el ámbito de la comunicación y en el de la información. Esta tarea se hará cuando el cristiano adquiera una nueva conciencia de lo social, más necesaria que nunca en la medida en que contribuye a superar la dialéctica entre vida pública y vida privada. No podemos olvidar la reducción al ámbito privado al que ha sido sometido el cristianismo por cierto tipo de secularización. La fe se ha entendido como componente arracional de la existencia individual, como una decisión espiritual sin relación con la verdad del mundo. Como señala Romano Guardini, “el acto religioso se realiza al margen de la vida,

23 conflicto, reconciliación y hermandad e incluso obstaculiza la vida”. También existe otra actitud que reduce el cristianismo al ámbito de lo privado, y que se da en los sistemas en que la opción de reducción no es la confrontación: la recomprensión del cristianismo, es decir, la identificación del contenido esencial del cristianismo con una mera enseñanza ética (Lessing y Kant). ¿Puede ser, acaso, una vocación en la resolución del conflicto social la recuperación de la totalidad frente a un mundo fragmentado y en permanente cambio? Lo ha escrito Fernando Vallespín (2000; 223): Lo que hemos ido perdiendo en estas últimas décadas han sido los tradicionales conceptos unificadores que servían para simplificar la realidad y para hacerla manejable y previsible. Con la pérdida de la coherencia de las visiones heredadas se abre todo un mundo que pide a gritos ser “nombrado”, reorganizado en conceptos, reinterpretado. Podemos pretender sustituir las viejas simplificaciones con otras nuevas, como cuando aludimos a la “mundialización”, a un nuevo Estado con adjetivos –posmoderno, postsoberano, etc., a la sociedad de la información, a la tecnificación, automatización y computación, al nuevo individuo, etc. (El uso excesivo que hemos hecho del adjetivo nuevo es ya bastante sintomático). Pero la impresión que queda es que son categorías de urgencia dirigidas a arrojar una luz provisional sobre una situación que nos desborda, en vez de conceptos destinados a permanecer, aunque solo sea durante algunos lustros. En el ámbito de la razón, y como respuesta a estas exigencias de un pensamiento que contribuya a la resolución de conflictos sociales, a la búsqueda de un orden dentro del desorden social, nos encontramos con una de las reivindicaciones más creativas, el denominado “humanismo cívico” que propone el profesor Alejandro Llano. El humanismo cívico, como sustrato de respuesta a la dinámica de los conflictos sociales, del cambio social, es “una concepción teórica y práctica de la sociedad en la que se valoran y promueven tres características que mutuamente se exigen y se potencian entre sí” (1999; 15). A saber: • el protagonismo de las personas humanas reales y concretas, que tienen conciencia de su condición de miembros responsables de la sociedad e intentan los medios y vínculos de participación política,

24 actas del ix congreso católicos y vida pública • la comprensión de las comunidades humanas como ámbitos imprescindibles para el desarrollo de las personas, • el retorno del valor de la esfera pública como ámbito de despliegue de las libertades sociales. Respecto a la complejidad de nuestra sociedad, no debemos olvidar lo que decía K. Popper: “cuando estamos inmersos en procesos históricos y sociales de cambio, los acontecimientos y las situaciones vividas, incluso los efectos reales, reflejan muy poco las intenciones de los protagonistas”. J. Maritain piensa que las transformaciones y revoluciones temporales vitalmente cristianas solo se harán en función del heroísmo cristiano: Las revoluciones son obra de un grupo de hombres relativamente poco numerosos que les consagran todas sus fuerzas: a ellos es a quienes la frase de Péguy se dirige. Significa: no podéis transformar el régimen social del mundo moderno provocando al mismo tiempo —y primeramente en vosotros mismos— una renovación de la vida espiritual y de la vida moral, ahondando hasta los fundamentos espirituales y morales de la vida humana, renovando las ideas morales que presiden la vida del grupo social como tal y que despiertan en sus entresijos un ímpetu nuevo… Pues bien, el más verdadero y perfecto heroísmo, el heroísmo del amor. (1999; 159) 3. breve nota sobre el rol de los medios de comunicación en la resolución de conflictos El profesor Héctor Borrat (1989; 11-19) nos ha enseñado que el periódico, en tanto que agente del sistema político, es actor político en su rol de narrador y comentarista de los conflictos de la actualidad. El periódico independiente se define y actúa en función de dos objetivos: lucrar e influir. La función de tercero es clave para el desarrollo del rol como intermediario neutral o imparcial, rol de tertius gaudens o rol de divide et impera.

25 conflicto, reconciliación y hermandad Respecto a las equivocaciones más frecuentes de los medios a la hora de abordar los conflictos, parafraseando a Johan Galtung, señalaría los siguientes remedios: • Descontextualización del conflicto: enfocan lo irracional sin centrarse en las razones. • Dualismo: reducen el número de bandos a dos, cuando suele haber más involucrados. Cierto maniqueísmo conceptual, retratando un lado bueno y otro malo, e identificándolos. • Armageddon: presentan la violencia como inevitable, omitiendo alternativas. • Confusión: enfocan solo el escenario, pero no fuerzas y factores. • Excluyen y omiten las causas y el impacto de la cobertura. • No exploran propuestas de paz ni ofrecen imágenes de resultados. • Omiten la reconciliación: los conflictos tienden a resurgir si no se presta atención a los procesos de cura de las sociedades fracturadas. Volvamos a la carta encíclica Fratelli tutti del papa Francisco para terminar como síntesis de lo dicho. 244. Cuando los conflictos no se resuelven sino que se esconden o se entierran en el pasado, hay silencios que pueden significar volverse cómplices de graves errores y pecados. Pero la verdadera reconciliación no escapa del conflicto sino que se logra en el conflicto, superándolo a través del diálogo y de la negociación transparente, sincera y paciente. La lucha entre diversos sectores «siempre que se abstenga de enemistades y de odio mutuo, insensiblemente se convierte en una honesta discusión, fundada en el amor a la justicia». 245. Reiteradas veces propuse «un principio que es indispensable para construir la amistad social: la unidad es superior al conflicto. […] No es apostar por un sincretismo ni

26 actas del ix congreso católicos y vida pública por la absorción de uno en el otro, sino por la resolución en un plano superior que conserva en sí las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna». Sabemos bien que «cada vez que las personas y las comunidades aprendemos a apuntar más alto de nosotros mismos y de nuestros intereses particulares, la comprensión y el compromiso mutuo se transforman […] en un ámbito donde los conflictos, las tensiones e incluso los que se podrían haber considerado opuestos en el pasado, pueden alcanzar una unidad multiforme que engendra nueva vida». bibliografía Borrat, H. (1989): El periódico, actor político, Gustavo Gili, Barcelona. Dahrendorf, R. (1971): Sociedad y Libertad. Hacia un análisis sociológico de la actualidad, Tecnos, Madrid. Llano, A. (1999): Humanismo cívico, Ariel, Barcelona. Maritain, J. (1999): Humanismo integral, Palabra, Madrid. Obispos de Pamplona y del País Vasco (1993): Al servicio de la Palabra. Cartas Pastorales y otros documentos de los Obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebastián y Vitoria (1975-1993), EGA, Bilbao. Setién, J. M. (1998): Dios: política-paz I, Idatz, San Sebastián. Taberner Guasp, J. (1999): 10 términos sociológicos para el siglo XXI, Fundación Emmanuel Mounier, Madrid. Vallespín, F. (2000): El futuro de la política, Taurus, Madrid. bibliografía

De Caín al buen samaritano, la encarnación como un hacerse cargo de la realidad vulnerada Dr. P. Luis O. Jiménez Rodríguez, S.J. profesor de Teología Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico Pontificia Universidad Católica Javeriana Me complace compartir con ustedes una reflexión que he estado haciendo desde hace un tiempo. Me pidieron que, en este Congreso de Católicos y Vida Pública, presentara el tema Del pecado al perdón: lo revolucionario de la encarnación. A medida que fui trabajando la exposición, decidí modificar un poco el título y así lo retitulé: De Caín al buen samaritano, la encarnación como un hacerse cargo de la realidad vulnerada. Lo que les voy a hablar es, un poco, una teología narrativa. Para entenderlo mejor, cabe preguntarnos qué nos dicen las grandes narrativas de las Sagradas Escrituras sobre un tema particular cuando el conflicto se torna en violencia y, desde allí, desde las Escrituras, reflexionar de lo que sería una teología pública. Una teología pública es lo que se está trabajando en Estados Unidos, en América Latina y en España. Una teología que dialogue con los grandes problemas, con las dificultades, y con los retos con los que nos encontramos en la vida pública, en el espacio público. Y como ya les dije, el punto de partida no es cualquier conflicto, es hablar del conflicto que desemboca en violencia. Cuando se convierte en un acto de violencia, en una agresión.

28 actas del ix congreso católicos y vida pública Una de las dificultades que enfrentamos cuando hablamos de violencia es entender de qué estamos hablando. No voy a disertar teóricamente, ni tan siquiera fenomenológicamente, sobre lo que es la violencia y sus dificultades. Sino que voy a presentar los múltiples rostros de la violencia, no tan solo en el contexto personal, sino sobre todo en el contexto público. Para eso, y desde esa clave de interpretación, desde esa clave hermenéutica, cuando uno se acerca a la encíclica Fratelli tutti se encuentran múltiples rostros. Eso nos ayuda a expandir un poco nuestro horizonte. Porque tendemos a ver la violencia de acuerdo con nuestro horizonte limitado, nuestro horizonte de experiencia, lo que hemos vivido, entes cerca de nosotros que lo han vivido. Y la violencia, en casi todas las situaciones, es mucho más que eso que nosotros hemos vivido y es importante tener una perspectiva más global. Cuando uno va al Fratelli tutti y la lee transversalmente pensando en actos, en rostros de violencia se encuentra con estos: 1. El papa Francisco menciona lo que sería la violencia de la criminalidad. Esa es la que vivimos y que es en la que casi siempre pensamos cuando hablamos de violencia: homicidios, secuestros, organizaciones criminales, trata humana, eso es violencia (FT 24, 265, 267). 2. Está también la violencia de género. Esta incluye la negación de derechos y dignidad, exclusión, maltrato, abuso y agresión a las mujeres. Ese es un nivel de violencia que tristemente tiene el rostro ahí, muy palpable y cercano (FT 23-24, 121, 227). 3. Otra manifestación de la violencia es la violencia interpersonal. Esta el papa la define como los casos en que se destroza la autoestima precisamente para dominar a la persona. Eso es un acto de violencia y, a veces, no estamos conscientes de que lo sea (FT 52). 4. También existe la violencia política. Esta surge cuando se fomenta la desconfianza, la desesperanza, y tiene como estrategia dividir al oponente y así vencerlo. Dice el papa que esta violencia ridiculiza, sospecha y hasta destruye al que piensa distinto en ese mundo de la política (FT 12 y 15).

29 conflicto, reconciliación y hermandad 5. Está la violencia de las guerras. Aquí el papa se hace eco de lo que otros intelectuales han dicho desde hace tiempo, que estamos en plena tercera guerra mundial, pero una tercera guerra mundial en pedazos o en etapas. Son conflictos armados que niegan todos los derechos y que cometen agresiones dramáticas contra el medio ambiente (FT 25-27, 256-257). 6. Una violencia que se ha observado recientemente en todo el orbe es la violencia de los nacionalismos. Nacionalismo, dice el papa, cerrado, exasperado, resentido y agresivo (FT 11). 7. Pariente de la violencia de los nacionalismos es la violencia por discrimen. El discrimen ridiculísimo que está brotando en varios lugares del planeta. La xenofobia, el racismo, la explotación y el rechazo a los migrantes (FT 39, 43, 86, 282). Los muros construidos, dice el papa, en el corazón y en la tierra para la exclusión. A veces, solamente pensamos en los muros construidos en la tierra y no pensamos que nosotros también hemos construido muros en nuestro corazón (FT 27, 67). Y el fomento de prejuicio y odio (FT 45). 8. Una nueva fórmula de violencia que menciona el papa es la colonización cultural. Esta es la imposición de un globalismo caracterizado por un modelo cultural único. Y el papa incluso menciona que es la identidad de los más fuertes que busca licuar la identidad de los más débiles y de los más pobres. Busca licuar su conciencia histórica, su capacidad de pensamiento crítico y la lucha por la justicia. 9. Igualmente importante es la violencia económica. Esta dedica muchos números en el predominio de la búsqueda de las ganancias, unas ganancias que implican la explotación, la exclusión, el descarte, y el camino a la muerte (FT 17, 22). Un modelo económico dominante que está dispuesto a sacrificar y a descartar amplios sectores de la humanidad para que algunos, un grupo reducido, pueda vivir sin límites (FT 18).

30 actas del ix congreso católicos y vida pública Dentro de esta violencia económica hay una que nos toca muy de cerca, la limitación de la ayuda a los países pobres para que toquen fondo. Y así, tocando fondo, estos se ven obligados a tomar decisiones como lo son las medidas de austeridad pero, como señala Fratelli tutti “No se advierte que, detrás de estas afirmaciones abstractas difíciles de sostener, hay muchas vidas que se desgarran” (FT 37). 10. La violencia social en las redes. Esta se ve en las noticias frecuentemente, así como comentarios de entes de las mismas redes. Es una forma de agresividad, de maltrato. Son descalificaciones, latigazos verbales hasta destrozar la figura del otro. La difusión de falsas noticias que producen confusión es un acto de violencia también (FT 44). 11. Por último, está la violencia religiosa la cual hace referencia en varios puntos que son guerras dialécticas con el objetivo de imponer doctrinas (FT 4). Dice el papa que esta violencia no tiene como fundamento la experiencia religiosa, ni las religiones, sino una deformación de las convicciones religiosas fundamentales (FT 282). Ante este panorama, quisiera entonces que entremos en la narrativa sobre Caín y Abel. La narrativa paradigmática sobre la violencia y nuestra incapacidad para encontrar el origen de esa violencia. Y es que en Occidente tenemos la falsa ilusión de creer que, si encontramos el origen de la violencia, si descubrimos la fuente de la violencia, de toda la violencia, podremos acabarla aplicándole más violencia. Esto es un gran mito de Occidente. ¿qué nos dice la narrativa paradigmática de caín y abel ante esta falsa ilusión? Cuando vamos a esa narrativa del capítulo cuatro del Génesis hay que tomarla en el contexto de los otros tres capítulos. Lo que nos está diciendo es que toda violencia ha sido engendrada por una violencia previa. Se nos escapa la razón humana de encontrar ese origen último de la violencia. Tema que también aparece en el Nuevo Testamento, pero aquí nos enfocaremos en los personajes que ya nos dirán mucho sobre el tema de la violencia.

31 conflicto, reconciliación y hermandad personaje de caín Caín aparece como una víctima de la violencia. Una lectura superficial no toma en consideración esto, sino que lo plantea como si fuera el origen mismo de la violencia, un origen absoluto. Caín aparece en el capítulo cuatro como alguien que ha sufrido una violencia escondida, como una especie de violencia tabú que recibió de una relación inadecuada entre sus padres. La violencia de Caín tiene como raíz la violencia entre sus padres, sobre todo cuando en el capítulo tres se anuncia que Adán tendrá dominio sobre Eva y eso obviamente afecta a Caín. Caín es un privilegiado, es una víctima, pero también es una víctima con privilegios. Su madre ha afirmado “he adquirido un varón con el favor de Dios”. Está proclamando una bendición, un agradecimiento por Caín sobre Abel. Por Abel guarda silencio como si no estuviera agradecida por él. Caín es un primogénito preferido, fuerte, dominante y representa a los sedentarios propietarios que hoy día les llamaríamos los ricos. personaje de abel En cuanto a Abel, como ya dije, su madre no afirma en él el favor de Dios, no lanza una oración de agradecimiento. El mismo nombre de Abel es “vapor”, que significa e implica un ser despreciado, un segundo ante el primogénito, representa el nomadismo, una vida más pobre, débil y dominada. caín el privilegiado Su violencia sufrida en el seno de la familia que no tiene origen en él, pero que sí lo afecta, traza camino en su corazón. Es una violencia como muchas de las violencias antes mencionadas, escondida, un tabú. No puede admitir haber permitido que esa violencia creciera. En el corazón no puede admitir que la ofrenda de Abel, el más débil, sea aceptada sobre la suya. Así que Caín va a representar a aquellos que repudian la preferencia de Dios por los débiles, por los pobres, por los dominados y por los menospreciados.

32 actas del ix congreso católicos y vida pública Pero aparece una gran figura junto a Caín: Dios. Es Dios quien va a invitar a Caín a dominar la violencia que lo habita en forma de fiera. Como dice el versículo séptimo, lo invita a ser imagen y semejanza del Dios que ha estado hablando en los capítulos previos del Génesis. Es muy importante tener en cuenta que hay una autonomía de cada perícopa que está vinculada y redactada al final del Pentateuco. Las pone en ese orden porque hay algo que se nos quiere comunicar en toda la conexión de todas estas narraciones. En esa imagen se invita a ser imagen y semejanza de Dios. ¿Y de qué Dios se nos habla en el libro del Génesis? Un Dios que no destruye las fuerzas de la violencia. Es el Dios que ha dominado la fuerza del caos, que son fuerzas violentas destructivas, y no las ha hecho desaparecer. A diferencia del mito del Occidente, no le aplica violencia a la violencia, sino que la domina y saca un cosmos ordenado. Dicho de otra manera, es lo que ha pasado aquí usando palabras del 2021, una sublimación de las fuerzas de la violencia para que dé vida, para que salga una creación ordenada. Es la transformación de las fuerzas de la violencia para un camino de realización en la creación, así es que Dios lo quiere. Eso es lo que está invitando Caín. No obstante, el fuerte y privilegiado sucumbe y le quita la vida al débil Abel. Esta narrativa nos presenta dos caminos ante la violencia. El camino tomado por Caín, que cultiva la violencia sufrida y la codicia en su corazón. Dicha violencia desata un acto de barbarie destructiva del otro más débil; y el camino propuesto por Dios. Dios invita a ser su aliado por medio de una transformación de las fuerzas de violencia que habitan en Caín para que se conviertan en fuerzas de vida. No fue la opción de Caín, pero esa es la alternativa, la opción que Dios le ha propuesto. Voy a plantar otros ejemplos de ese segundo camino, de esa propuesta de Dios ante la fuerza de la violencia, como otros personajes bíblicos también la vivieron. Aceptando el camino y el proyecto propuesto por Dios.

33 conflicto, reconciliación y hermandad josé, el hijo de jacob y sus hermanos En esa narrativa que aparece en el capítulo cincuenta del Génesis, sobre todo en el versículo veinte, José ha sufrido la agresión de sus hermanos. Una violencia fratricida que ha lanzado a José a un pozo para que muera por ser el preferido de su padre. Otra vez la temática que ha seguido a Caín y a Abel. Sin embargo, cuando José es rescatado y llega a Egipto, ahora desde una posición de poder al servicio del faraón, ocurre un desplazamiento, ya no va a actuar como Caín después de haber sufrido la violencia de sus hermanos, ahora, siendo él más fuerte porque es servidor del faraón, les comunica a sus hermanos que Dios ha transformado la violencia que ellos cometieron contra él y que ahora ellos recibirán el bien desde su posición de poder como servidor del faraón. José les permitirá a los hebreos vivir en Egipto, y en medio de una sequía donde no hay alimento, él se lo proveerá. Otro ejemplo clave de esa transformación del corazón y de la fuerza de la violencia vía el segundo camino propuesto por Dios es el de Jeremías y su cambio. Dios transforma el corazón de Jeremías para que pierda el gusto por la resistencia y el rechazo. En esa frase de Jeremías “me sedujiste” se ve que el profeta está hablando del poder de transformación del corazón que tiene Dios y que Dios no transforma con violencia sino con atracción. Me dejé seducir, afirma el profeta. Es decir que su voluntad no ha sido violentada, sino que ha sido transformada para acabar queriendo lo que quiere Dios. Eso ha sido fruto de algo en lo que ha participado el profeta cuando dice “cúrame y seré curado, sálvame y seré salvado”. Así que aquí tenemos varios ejemplos de varias alternativas que han vivido ese segundo camino. Pero vayamos ahora al desarrollo del Nuevo Testamento, este nuevo quehacer ante la temática de la violencia sufrida en el espacio personal y nos vamos a enfocar ahora en Cristo y en su mensaje ante el problema de la violencia para entonces acabar en el tema de la encarnación.

34 actas del ix congreso católicos y vida pública ¿cómo las sociedades occidentales han actuado frente a la violencia? Nosotros hemos creído que, si encontramos al culpable, al agresor lo denunciamos y lo castigamos, eso es suficiente, pero eso es un error. No es que esto no sea necesario, claro que es necesario encontrar al culpable, detenerlo en su agresión, evitar que continúe agrediendo a los demás, violentando y vulnerando a los demás, pero no es suficiente y vamos a ver cómo la narrativa nos los dice. En Occidente nosotros empleamos muchos recursos en la búsqueda del culpable y no en la ayuda del vulnerable, de la víctima. Nos preocupamos en preguntarnos quién es el culpable, de dónde viene, en dónde vive, cuál es su origen y tenemos incluso una tendencia a pensar que el culpable es otro, el diferente, el que tiene otra opinión, el extranjero y el de otro grupo social o de otra etnia. Caemos en eso en el Occidente y eso tiene una consecuencia. Hemos hecho de la culpabilidad lo único grave, lo único terrible. Nos hemos olvidado de quién ha sufrido la violencia y sus heridas, como sugiere Adolphe Gesché en su libro El mal: Dios para pensar I. Aquí, entra la parábola del Buen Samaritano, parábola también paradigmática de qué hacer al seguir los pasos de Jesús ante un acto de violencia. Una buena noticia de Jesús es que se nos abre un nuevo camino, aparte va a ser una modificación del relato de Caín y Abel, un nuevo camino, otra alternativa frente a la violencia que sufre el hombre. Me enfocaré en los personajes de la parábola porque nos van a decir muchísimo en esta lectura de teología. los ladrones y los asaltantes Estos no son el centro de la parábola, a diferencia del relato de Caín y Abel en el que Caín, el agresor, es el centro junto a Dios que es otro personaje. Ahora que ya hay una transformación, hay un cambio, ya ellos no son el centro de la parábola, hay un desplazamiento importante, la prioridad ahora no es la identificación de los agresores o violentos, como tampoco niega la realidad de los agresores o violentos y de que haya que detenerlos, pero ya no son el centro de la parábola, no son el centro de la narrativa y eso, teológicamente hablando, dice mucho en un espacio como este. No es que no identifique la violencia,

RkJQdWJsaXNoZXIy Mjg1NTM0OA==