Introducción Lcdo. José A. Frontera Agenjo vicepresidente de Asuntos Administrativos de la PUCPR La pandemia del COVID-19 y los grandes retos que ha traído esta emergencia sanitaria, así como las convulsiones sociales y políticas que hemos presenciado en distintas partes del mundo, son solo algunos de los conflictos de los que hemos sido testigos en los últimos tiempos. Si bien siempre ha habido luchas a lo largo de la historia, el cristiano no ha de renunciar a la responsabilidad de ser agente de paz. Por esta razón, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico ha escogido como tema del IX Congreso Católicos y Vida Pública Conflicto, reconciliación y hermandad. Esta tríada viene propuesta por el papa Francisco en su reciente carta encíclica Fratelli tutti —Hermanos todos—, donde nos llama a afrontar los conflictos y las crisis del tiempo presente para llegar a sus raíces, restaurar las relaciones humanas y, poniendo al ser humano y su dignidad en el centro, para reconstruir el tejido de hermandad, solidaridad y fraternidad necesario para construir con esperanza el futuro de la humanidad. Tomando como punto de partida la parábola del buen samaritano, el papa nos invita a la corresponsabilidad personal, a través de acciones concretas, pensadas y efectivas, para responder a la realidad. Cada uno desde su lugar, posición y acción está llamado a dar frutos de caridad haciéndose prójimo del otro. El Congreso responde a la necesidad particular de sentirnos interpelados y llamados como católicos y cristianos a vivir coherentemente en nuestras familias, trabajos, espacios de convivencia social y política con nuestra fe; a ser testigos de esperanza en medio de los conflictos que vivimos; y a ser constructores de los puentes de reconciliación que construyen la fraternidad. Decía el beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago: “Necesitamos católicos despiertos al
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