49 conflicto, reconciliación y hermandad por encima de 9 años, igual prácticamente que el de los hombres, pero en aquella época en México, el promedio de escolaridad de un niño era quinto de primaria y de una niña era segundo de primaria. Hasta entonces empezaron los países a caer en cuenta de que la pobreza tenía rostro de mujer. Fue entonces que se empezó a comprender que la analfabetización tenía un rostro de mujer; que en la familia se hacía un esfuerzo enorme porque el niño pasara a secundaria, pero no se hacía esfuerzo porque la niña pasara a la secundaria. Empezamos a caer en la cuenta de que las mujeres no pasaban a la siguiente etapa escolar. No importaba si eran mejores estudiantes. Es entonces cuando cambiaron las políticas públicas y empezaron a haber políticas públicas que cerraran esas brechas de desigualdad. Se dieron cuenta de que la política pública de salud, si no pasaba por las mujeres, no llegaba la salud a las familias. Luego se dieron cuenta de que las mujeres cuidaban mucho la salud de su familia, pero no la de ellas. Entonces empezaron a cambiar las políticas públicas y empezaron a cambiar las estructuras y los ordenamientos jurídicos y la participación. Eso fue en favor de todos y de todas, no solo en favor de las mujeres a las que se atendía, sino también en favor de hombres y de mujeres. Y por eso, con la participación de las mujeres en la vida política del país, salimos ganando las mujeres sí, pero salimos ganando todas y todos porque nos dio igualdad. Nos hizo mejores, mejores sociedades y mejores mujeres en términos de todo lo que podríamos dar. Quiero hacer hincapié, aunque nada más una referencia muy breve, de lo que es la violencia contra las mujeres. Esta parte de una enorme discriminación que se ve en la política, que se ve en las universidades y que se ha de ver también en el poder judicial seguramente. En la violencia contra las mujeres a lo mejor cabe hacer aquella pregunta milenaria, ¿Dónde está tu hermano? Es la pregunta que le hace Dios a Caín y a lo mejor tendríamos que hacer un ejercicio… ¿Dónde está tu hermana? Esperemos que poco a poco vayamos dando una respuesta mucho más solidaria, mucho más cristiana a esa pregunta de dónde está tu hermana, porque en millones de casos está siendo violentada. Hago aquí referencia a un pasaje sobre la violencia a las mujeres que hay en el libro del profeta Daniel. Es un pasaje particularmente ilustrativo en el que dos funcionarios del sanedrín estaban acechando a una mujer y la amenazan. Le dicen: entrégate a nosotros, sino daremos testimonio contra ti. En esos casos se castigaba con la lapidación. Y la condenan
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