Actas IX Católicos y Vida Pública | Conflicto, Reconciliación y Hermandad

50 actas del ix congreso católicos y vida pública porque nadie le cree, porque le dicen, es tu palabra frente a la mía. Con Susana ya van a ejecutar la sentencia y es cuando aparece Daniel. Es un libro muy bonito porque en alguna manera nos demuestra lo difícil del acceso a la justicia para las mujeres desde entonces. En el libro de Deuteronomio verán que no se podía castigar a alguien cuando había un solo testigo, se necesitaban dos, porque los dos testigos no podrían ser contradecidos. En el Deuteronomio Daniel regresa, hace un juicio que él encabeza y demuestra que esos dos testigos tenían testimonios contradictorios. Pero no todas tienen esos instrumentos, incluso los familiares, porque a ella la acompañaba su familia. No todas tienen a un Daniel juzgando. No todas tienen ese acceso a la justicia, pero sí es muy importante hacer esa referencia, pues es una parte ilustrativa de la violencia contra las mujeres. Y hago hincapié en ello, porque es uno de los grandes problemas que tenemos en todos nuestros países, que va desde la violencia verbal, hasta el más cruel que es la del asesinato por ser mujer. Tenemos muchos retos y con esto yo quiero decirles que es importante que nos vayamos a la política y a la toma de decisiones, de mujeres y de hombres, que estén conscientes de la importancia de la participación de las mujeres. Déjenme plantearles unos retos muy rápidos y muy sencillos, pero que tienen que ver con las estrategias que hay que tener para apoyar a las mujeres. Tenemos que ver cuál es la guerra sucia contra nosotras, que es durísima. En la vida hay muchos casos, pero tenemos que saber cómo enfrentar esa guerra sucia. Tenemos que ver en qué temas damos mayor confianza y con cuales tenemos que trabajar más. Tiene que haber mucha solidaridad entre las mujeres y con las mujeres. Tenemos que ayudar a que otras mujeres vayan acompañando a las que ya son líderes, a las que ya están en la toma de decisiones. Tenemos que combatir la violencia porque es parte de una condición de discriminación que nos hace mucho más vulnerables, y que no permite el acceso de las mujeres a la toma de decisiones. También les diría que tomemos el riesgo. Tomemos el riesgo, porque hay más riesgo si no lo tomamos, y lo saben todos. A veces nos cuesta mucho trabajo tomar el riesgo y, aunque para eso hay impedimentos, yo les pido a todas las mujeres que trabajemos en ello; que es importante aceptar los liderazgos, que es importante decir sí. Hago una referencia al Nuevo Testamento en el evangelio

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