Actas IX Católicos y Vida Pública | Conflicto, Reconciliación y Hermandad

21 conflicto, reconciliación y hermandad La vida, en general, es pródiga en conflictos. El carácter limitado de la existencia, la limitación de recursos, hace que los seres humanos vivamos en competencia. La vida, en este sentido, sería un constante conflicto. Para el marxista —a fuer de hegeliano— el conflicto y la contradicción serían el origen de la fecundidad, modos de creatividad de espíritu o de la historia. La teoría de las contradicciones mueve el proceso dialéctico en que consiste la realidad y el pensamiento superador de esa realidad. El marxista procura “denunciar” y exacerbar los conflictos y las situaciones de crisis o críticas. Es muy importante la conciencia del conflicto, frente al inmovilismo de la historia. Este proceso, para Marx, no parece ser indefinido, sino que se detiene en la sociedad a la que se ha llegado a término por la Revolución. Recuerdo haber leído y oído en los ambientes estudiantiles de pensamiento marxista que todo se calificaba de problema. A todo cuanto existía como objeto del proceso se le anteponía la expresión de “el problema de…” o “la problemática de…”. El énfasis de la teoría social de Marx sobre las raíces de las desigualdades sociales y de los conflictos es, sin duda, una de las bases de la sociología del conflicto que, por cierto, en el caso de Coser, o el ya citado Dahrendorf, no han seguido la estela marxiana. En resumen, para lo que sí nos sirve el conflictivismo sociológico es para proporcionarnos un buen arsenal de conceptos y estrategias de investigación en la corriente de la sociología crítica, como nos ha recordado José Taberner Guasp (1999; 18). El femenino de conflicto es crisis. Hoy se habla sin cesar de crisis. Se dice que el mundo está en crisis. La historia no es sino la narración de las crisis de la humanidad, o la narración de los conflictos. El problema sería saber si la crisis, o el conflicto, difiere en grado o en naturaleza de las crisis y de los conflictos precedentes. El conflicto sería, sin duda, una herramienta muy querida y aceptada por este tipo de pensamiento. Si de conflicto psicológico habláramos no tendríamos más remedio que referirnos al psicoanálisis, entendido como el producto de una privación originada por una oposición de tendencias: mientras una parte de la personalidad manifiesta determinados deseos, otra se opone

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