98 actas del ix congreso católicos y vida pública décima parte de eso, los primeros diez kilómetros, es donde usted va a encontrar seres vivos, hongos, microorganismos, aves principalmente en tránsito. No porque sea su lugar de vida preferido, simplemente para dispersión, búsqueda de alimentos, emigración y cosas así. De forma que, el planeta será muy grande, pero aquella área que es habitable es una fracción muy pequeña y tenemos que ser extremadamente celosos con su protección. Si piensa entonces en la ética humana, que debe reconocer ese espacio geográfico donde podemos habitar esta tierra, debe reconocer que hay una inmensa diversidad biológica, que la inmensa diversidad biológica es microbiana, que no la podemos ver, que si nos han aterrorizado con el COVID y con microorganismos que pueden ser agentes infecciosos, hay que recordar que aun los agentes infecciosos cumplen roles ecológicos en el planeta, son importantes para regular el sobrecrecimiento de población. Cuando usted mira quiénes son los que están con nosotros compartiendo este espacio, se dará cuenta de que nosotros somos uno dentro de miles de millones de especies que habitan en este lugar. Entonces, en lugar de impulsar una ética antropocéntrica, centrada en el ser humano, es tiempo ya, y yo creo que eso ya viene impulsándose, de que todos tengamos una ética de trabajo en la que nos reconozcamos como uno más en este paisaje y que, igual que nosotros tenemos el derecho de habitar este espacio, de garantizar la seguridad para nuestros hijos y futuras generaciones, nosotros tenemos una responsabilidad con todas la otras formas de vida que también tienen el mismo derecho de habitar este lugar. De hecho, si no estuviera la habitabilidad de este espacio para garantizar nuestra sobrevivencia, esta se comprometería. La diversidad biológica se describe entonces, ecológicamente, como riqueza, la riqueza de las especies. Nosotros no hacemos este espacio habitable, lo que hace habitable este espacio es toda esa diversidad biológica, las plantas, las algas, los microorganismos que reciclan nutrientes. Entonces, esa ética tiene que ser valorar y atesorar esa riqueza porque, en la medida en que nosotros actuamos y nos comprometemos, el espacio del falcón de sierra o de la cotorra puertorriqueña, de los coquíes o de los anfibios también se compromete. Nosotros estamos perdiendo riqueza y esa riqueza cuando se pierde es irreversible. La riqueza de especies es patrimonio de la
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