Actas IX Católicos y Vida Pública | Conflicto, Reconciliación y Hermandad

40 actas del ix congreso católicos y vida pública Y ese es el tema de la kénosis en san Pablo, que se rebaje, pero se rebaja hasta la muerte violenta en la cruz. Y esa muerte violenta en la cruz revela que Dios hecho carne, hecho vulnerabilidad, ha experimentado la oscuridad de la violencia siendo él el inocente y nos muestra un Dios que se ha hecho vulnerable y próximo hasta el punto de ser víctima solidaria con todos los que han sufrido la vulnerabilidad. Así que desde la experiencia de violencia en cruz lanza al agresor una invitación, no un grito, la delicadeza de Dios no se torna en violencia, no opera violencia contra la violencia, es una invitación donde le dice al agresor, desde la cruz, “tú tienes la alternativa de vivir y relacionarte de otra manera vivificando a los demás. Usa esa energía, esa fuerza que se ha tornado en violencia, sublímela a un acto que dé vida a una fuerza, que dé vida a los demás”. Así que Cristo, el camino propuesto en sí mismo, vence al mal, pero no vence al mal por actos mágicos como muchas veces nosotros pensamos, no es un acto de magia, la salvación no es un acto de magia. Tampoco vence el mal por un acto de violencia contra la violencia, ya lo vimos desde el libro del Génesis. Dios no es así, transforma la violencia en actos que den fuerza, que den vida. No enfoca toda su energía en encontrar los culpables. ¿cómo vence al mal, cómo vence a la violencia y a qué nos invita a nosotros? Lo vence desde la lógica del exceso y la gratuidad que la sola ley no podía contemplar. Por eso dice san Pablo: “La ley no salva, lo que salva es, precisamente, la lógica de exceso” o en otras palabras, el amor de locura que Dios tiene por la humanidad, por cada uno de los hijos de la humanidad y esa lógica del exceso y la gratuidad se manifiestan por parte de Dios en la resurrección de Jesús. La última palabra no la tiene la cruz, la tiene la resurrección. Y en la resurrección el buen samaritano se ha hecho cargo totalmente de la realidad de los vulnerados salvándolos desde dentro. Así que la buena noticia es que, en Jesús, Dios hecho carne vulnerada, y ahora resucitada, ocurre un desplazamiento, podemos decir el gran desplazamiento del gran cambio. Ahora la violencia no es una objeción contra Dios ni contra su existencia como aparece en la pregunta ¿Por qué Dios permitió esto? Es Dios quien es una objeción contra el mal. Ahora opera aquí, en Jesús, un desplazamiento. Ahora no es que el mal y la violencia sean una

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