Actas IX Católicos y Vida Pública | Conflicto, Reconciliación y Hermandad

41 conflicto, reconciliación y hermandad objeción a Dios, ahora en Jesús es Dios mismo, que se ha hecho carne vulnerada y resucitada, quien es una objeción contra el mal. El Dios hecho carne vulnerada no recurre a la violencia. El Dios mismo muestra el camino contra la violencia y hacia la respuesta responsable, sanadora y reconciliadora. Esa que resucita, que ya habiendo resucitado da un adelanto, ya se empieza a vivir de las fuerzas de la resucitación, que son las fuerzas de la reconciliación personal que está desde la historia. En Jesús, en toda su vida, y eso es lo que es la encarnación. Padre san Ireneo de Lyon, padre de la Iglesia en Adversus haereses (Contra los Herejes), decía que la encarnación no es solamente concepción y nacimiento, es toda su vida una encarnación hasta su máxima expresión que es la resurrección. Pues toda la vida, toda la encarnación de Jesús se hace prójimo de los caídos a la orilla de los caminos. Y nos vuelve a invitar el buen samaritano “ve y haz tú lo mismo”. No es una imposición agresiva, ni violenta: es una invitación.

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