115 conflicto, reconciliación y hermandad Rafael Grovas Félix un día me dijo “Toma esa documentación de Vieques y llévatela a casa Manresa y la vuelves a traer cuando yo te diga”. Pues yo como sacerdote lo obedecí, pero leí todo lo que había allí de Vieques. Se hablaba de los abusos que había vivido y la documentación que existía. Más tarde, monseñor Grovas me la pidió. Salí de Vieques, me fui a estudiar, a hacer mis trabajos y luego volví a la diócesis de Caguas como administrador. Queríamos levantar nuevamente la iglesia parroquial. Entonces ocurrió lo que fue el punto álgido de la crisis: la muerte por un bombazo del viequense David Sanes Rodríguez. El párroco me llamó y yo fui a oficiar el entierro del señor Sanes. Allí estaba Rubén Berríos y allí dije que me parecía que los viequenses habían construido lo suficiente y habían sufrido lo suficiente por la defensa de Estados Unidos, que ya era tiempo de que otros tomaran ese rol. El partido Independentista levantó una base para de allí meterse en Vieques y organizar un campamento. Un grupo de sacerdotes de la diócesis de Caguas me pidieron autorización para ir a ese campamento. Yo pensé, la Iglesia católica habla desde su doctrina social y camina sobre sus propios pies y por eso les dije que hiciéramos un campamento de la diócesis. Ese campamento fue un testimonio para los viequenses, porque los viequenses abrazaron esa idea. Se olvidaron de construir la iglesia en aquel momento, aunque después se construyó, pero ellos lo abrazaron usando tres líneas del pensamiento ideológico. El primero fue de Martin Luther King “todo hay que hacerlo desde la paz” y comenzó esa frase: “Paz para Vieques”. La otra persona incluida en ese campamento fue Mahatma Gandhi “la insistencia y persistencia en la paz”. El tercero fue Jesucristo, Señor de todo, que es el que nos guía en el testimonio de vida. Afortunadamente en aquella crisis, la parroquia de la Inmaculada Concepción en Vieques era parte de la diócesis de Caguas. La diócesis, los sacerdotes, los diáconos permanentes, el liderazgo laical se unieron para darle apoyo a los viequenses en su conflicto. El conflicto trataron de llevarlo de un lado a otro. Mi rol como obispo y como persona de creencia en la paz fue mantenerlo en el curso del pacifismo. Formar a los sacerdotes en esa mentalidad pacifista, formar a los laicos y crear el campamento. Permitir entrar al campamento solamente a personas que pudieran dar testimonio de pacifismo. Allí comenzó a crearse ese espacio sagrado que luego la comunidad de iglesias lo abrazó y el campamento dejó de ser de la
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