Actas IX Católicos y Vida Pública | Conflicto, Reconciliación y Hermandad

94 actas del ix congreso católicos y vida pública Solo es posible acoger al diferente y percibir su aporte original si estoy afianzado en mi pueblo con su cultura. Lo universal no debe ser el imperio homogéneo, uniforme y estandarizado de una única forma cultural dominante, que finalmente perderá los colores del poliedro y terminará en el hastío. Hay una falsa apertura a lo universal, que procede de la superficialidad vacía de quien no es capaz de penetrar hasta el fondo en su patria, o de quien sobrelleva un resentimiento no resuelto hacia su pueblo. “No es ni la esfera global que anula ni la parcialidad aislada que esteriliza” es el poliedro, donde al mismo tiempo que cada uno es respetado en su valor, “el todo es más que la parte”, y también es más que la mera suma de ellas. A la misma vez: “Una cultura sin valores universales no es una verdadera cultura” Reconozcamos que una persona, mientras menos amplitud tenga en su mente y en su corazón, menos podrá interpretar la realidad cercana donde está inmersa. Mirándose a sí mismo con el punto de referencia del otro, de lo diverso, cada uno puede reconocer mejor las peculiaridades de su persona y de su cultura: sus riquezas, sus posibilidades y sus límites. El mundo crece y se llena de nueva belleza gracias a sucesivas síntesis que se producen entre culturas abiertas, fuera de toda imposición cultural. En ese entrelazamiento de la comunión universal se integra cada grupo humano y allí encuentra su belleza. Hoy ningún Estado nacional aislado está en condiciones de asegurar el bien común de su propia población. Finalmente, en el capítulo titulado “Recomenzar desde la verdad”

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