78 actas del ix congreso católicos y vida pública relaciones que se hayan agrietado por la marginalización y la opresión, conectándonos a todos con nuestra propia naturaleza según fuimos creados: seres mutuamente dependientes. ¿Esto lo hizo popular? No, no fue así. De agosto de 1964 a agosto de 1966 las encuestas de Gallup mostraban que el porciento de americanos que consideraban desfavorablemente a King se elevó de 38% a 63%. En los años que precedieron a 1964 King lideró el boicot a la guagua de Montgomery, habló en los funerales de las niñas asesinadas en el bombardeo de una iglesia en Birmingham, escribió su Carta desde una prisión de Birmingham, atrajo la atención mundial hacia Bull Connor y su régimen de atacar a manifestantes pacíficos con perros y mangueras y dio su discurso “Yo tengo un sueño” en el que imaginaba el día en que sus hijos no serían juzgados por el color de su piel, y sí por el contenido de su carácter, e hizo un llamado especial a los estados de Georgia, Alabama y Mississippi. Entonces ¿qué sucedió entre 1964 y 1966? King comenzó a mirar hacia las ciudades del norte. Se mudó a Chicago y lanzó su primera campaña de derechos civiles fuera de los estados sureños. Yo crecí escuchando bastante sobre la lucha por los derechos civiles en Selma, Birmingham, Montgomery y otras ciudades del sur. Ya yo era un adulto cuando conocí de las marchas que King dirigió en Chicago, un lugar donde encontró lo que él describió como las multitudes más hostiles que jamás había encontrado en su vida. En lugar de dirigir su lucha a las sociedades sureñas, que anunciaban las políticas de segregación para que todos las vieran, él ahora protestaba en contra de las prácticas profundamente sembradas en el área de bienes raíces como eran desviar y obstaculizar la adquisición de propiedades para mantener a los negros encerrados en los guetos en el norte de la ciudad. En 1965 predijo “si podemos romper el sistema de Chicago, podremos romper el sistema en cualquier parte de la ciudad”. Él no quebró el sistema y nosotros tampoco lo hemos quebrado. Es más fácil que me agrade King cuando me ayuda a sentirme moralmente correcto y confiado en que estoy en el lugar correcto de la historia. Jamás rehusaría servirle a alguien por el color de su piel, nunca soltaría perros para que atacaran a manifestantes pacíficos.
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