79 conflicto, reconciliación y hermandad Sin embargo, no estamos tan cómodos con King —en realidad, yo no estoy tan cómodo con King— cuando él comienza a preguntar qué estoy haciendo con la inequidad existente en mi propia comunidad. Somos llamados a ser testigos de la verdad. No somos llamados a ganar concursos de popularidad. Somos llamados a la fidelidad, no a lograr el éxito en lo que nos proponemos. Mi ciudad se regocijó cuando el jurado declaró culpable a Derek Chauvin del asesinato de George Floyd porque la contundente evidencia señalaba que el oficial Chauvin había fallado en tratar a Floyd como un ser humano que tenía valor y dignidad, y merecedor de respeto y cuidado. Pero si el jurado hubiera absuelto al oficial Chauvin, o si el fiscal hubiese rehusado presentar cargos en su contra, hubiera sido igualmente importante presentar los hechos verdaderos de lo que había sucedido aquella noche, once meses atrás, en la esquina de la calle 38 y Chicago en Minneapolis. Recientemente observamos el centenario del linchamiento de tres hombres negros en Duluth, Minnesota, una ciudad a 90 minutos de mi hogar. Los tres hombres fueron falsamente acusados de violar a una mujer blanca. Las víctimas no podrán ser devueltas a la vida y los asesinos no podrán ser llevados ante la justicia. La defensa de la inocencia no puede considerarse un triunfo, no como el mundo entiende el triunfo. Pero aún cien años después, somos llamados a ser testigos de la verdad y a reafirmar la dignidad de aquellos que fueron asesinados hace cien años: Elias Clayton, Elmer Jackson, Isaac McGhie. Ellos eran hijos de Dios, de inconmensurable valor, y nosotros tenemos que proclamar y reafirmar su dignidad a todas las futuras generaciones. Así que el tercer tema del Dr. King y del papa Francisco en respuesta al racismo plantea que somos llamados a ser testigos de la verdad del ser humano, aun cuando parezca desesperanzador. A fin de cuentas, ese es el camino que nos lleva a asegurarnos de que hemos logrado la restauración y el florecimiento del ser humano. Cerraré con una recomendación práctica: en la lucha por la justicia racial, estoy convencido de que estamos llamados a alejarnos de nuestra zona de comodidad. Hemos tenido muchas protestas durante los pasados años en Minneapolis. Yo no acostumbro a participar en protestas. Pero tengo una hija adolescente que tiene sus luchas con la
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