47 conflicto, reconciliación y hermandad la política. Y yo lo que les digo es ¿Qué tal si introducimos la alegría en la política? porque lo podemos hacer… porque es la alegría de servir, de construir un bien común, de construir el bien para los demás; y como les decía, no es la suma de bienes individuales, es el bien por el cual todos debemos trabajar para nuestro desarrollo pleno. Entonces, si no hacemos con alegría la política, la vamos a desmantelar y la vamos a dejar en manos, o al servicio, de decisiones sin criterios solidarios, tanto de mercados poderosos como del populismo contra el que nos enfrentaba Enrique San Miguel y contra los que estamos enfrentándonos ahora en nuestros países, particularmente en América Latina. Así es que hay que devolverle la alegría al servicio, como yo les digo a los jóvenes: “Esto es salvar a México”, pero no es una alegría frívola, sino aplicada en la profundidad de lo que significa la alegría de servir. Y en ese espíritu, entramos al tema de las mujeres. Hay pues que afirmar, sí las mujeres, sí la política, es vida diaria, es la ciudad, es construir un Estado democrático constitucional de Derecho, entonces, hay que igualmente afirmar que las mujeres somos necesarias. Hay una pregunta que se hacía la ONU en aquellos tiempos de la Conferencia Mundial de Beijing, que es muy oportuna: “¿Qué hubiera pasado si las mujeres hubieran entrado más a la toma de decisiones?” Es decir, si se declaraba o no una guerra; cómo manejar las negociaciones internacionales. Y la respuesta es, más allá de cualquier consideración, por lo menos hubiera sido más humana; porque las decisiones y la guerra son de hombres y de mujeres, por lo que no deben ser solamente hombres los que tomen las decisiones. Yo he tenido mucha experiencia en la política y en ella me consta la fuerza de las mujeres. Quiero referirme en esta presentación a los temas que se trataron en Beijing: la conferencia de 1995, la de 1975, la Conferencia del Año Internacional de la Mujer, luego las convenciones de Belém do Pará para tanto el régimen de la ONU, como el de la Función Interamericana. Para mí un punto de inflexión en términos de políticas públicas es la plataforma de acción aprobada por 189 países participantes, incluyendo el Estado Vaticano. Son doce temas que, si algún día se hiciera un foro de mujeres, esos serían doce temas muy importantes y que ya habría que agregarles varios más, entre ellos el de migración.
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